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Qué ver en Bucarest – El delirio de Ceaușescu

Dicen que en 1992, Michael Jackson saludó a miles de seguidores desde un balcón del Parlamento de Bucarest confundiendo el nombre de la capital rumana con el de Budapest, la húngara. Sin embargo, a nadie le importó demasiado ya que era la primera vez que un famoso de esa envergadura pisaba territorio rumano tras la caída del régimen comunista. Rumanía volvía a abrirse al mundo y a ver la luz. Sobre esto y sobre qué ver en Bucarest hablo en este artículo.

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El castillo Peles – Sueños de realeza

A quién no le ha pasado nunca visitar un sitio, enamorarse del lugar y soñar con tener allí una casita. Pues esto le ocurrió al rey Carlos I de Rumanía, que visitó el poblado montañoso de Sinaia, se enamoró y se compró una parcela. Pero claro, como tenía dieciséis millones de leus en el banco, pues no se construyó una casita, sino un palacio. Y qué palacio. Así es el castillo Peles.

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El castillo de Cantacuzino – Tu palacio de vacaciones

No tiene la mística del de Bran, ni el lujo del de Peles, pero no muy lejos de ambos hay otro palacio, más pequeño y menos famoso, que empieza a ser un habitual de los circuitos turísticos y más tras su aparición en la serie Wednesday de Tim Burton. Hablamos del castillo de Cantacuzino.

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El castillo de Bran – La falsa fortaleza de Drácula

“Un inmenso castillo en ruinas, en cuyas altas y oscuras ventanas no se veía un solo resplandor y cuyas almenas desmoronadas recortaban sus melladas siluetas contra el cielo iluminado por la luna”. Así describió Bram Stoker el castillo de Drácula, una fortaleza turísticamente relacionada con la de la localidad de Bran, pero que realmente no guarda ninguna relación. Esta es la verdadera historia del castillo de Bran.

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La carretera Transfagarasan – El Scalextric de Rumanía

Asustado por una posible invasión de la URSS, Nicolae Ceaușescu, el dictador que por entonces gobernaba Rumanía, mandó construir una carretera en las montañas más altas del país para facilitar el movimiento de su ejército. Por fortuna para los rumanos, esta nunca cumplió el objetivo para el que fue levantada, pero hoy se ha convertido en uno de sus iconos turísticos. Así es la carretera Transfagarasan.

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