Sarajevo – El avispero de Europa
He consumido horas de podcast, varios libros y tropecientos artículos antes de reescribir (x3) esta guía y todavía me quedan ganas de seguir profundizando. Y es que Bosnia y Herzegovina en general y Sarajevo en particular me tienen fascinado. Porque no se puede entender la historia contemporánea de Europa sin conocer la de la capital balcánica. Sobre eso y sobre qué ver en Sarajevo hablo en este post.

La última vez que charlamos fue sobre Banja Luka, la ciudad más importante de la República Srpska, la entidad de Bosnia y Herzegovina donde se concentra la mayoría serbia. Desde ahí fuimos a Sarajevo, la capital y ciudad más relevante del país. Aunque mi última estancia fue durante un viaje fotográfico, he tenido la oportunidad de visitarla en otras tres ocasiones más, por lo que este post es una mezcla de todas esas vivencias.
Todos mis post sobre Bosnia y Herzegovina
Índice de contenidos
- 1 Cómo ir a Sarajevo
- 2 Sarajevo, la capital de Bosnia y Herzegovina
- 3 Qué ver en Sarajevo
- 4 La guerra de Bosnia y el sitio de Sarajevo
Cómo ir a Sarajevo
A día de hoy, puedes encontrar vuelos directos a Sarajevo desde Girona con la compañía Ryanair, con salidas lunes y jueves. Si tienes previsto hacer ruta por Bosnia, otra opción es que vueles a Split o Dubrovnik, dos ciudades croatas relativamente cercanas, y tirar por carretera. Desde ambas salen autobuses a Sarajevo, pero chequea bien horarios porque no hay muchas opciones. Los trayectos rondan las seis horas, pero, habiendo una frontera de por medio, pueden pasar cositas. Si te cuadra esta opción, aquí te dejo 10 € de regalo para tus viajes en bus o tren por Bosnia. Eso sí, si vas en coche de alquiler te podrías ahorrar un par de horas, aunque asegúrate de que la compañía que elijas te permita cruzar la frontera. Si no te apetece hacer el trayecto directo, Mostar está a mitad de camino y es una ciudad maravillosa para detenerse e incluso hacer noche.
Ver coches de alquiler en Bosnia
IMPORTANTE: ten en cuenta que Bosnia y Herzegovina es un país europeo, pero NO pertenece a la Unión Europea ni al espacio Schengen. Eso se traduce a que no está dentro del acuerdo de roaming, así que si usas tu teléfono español para llamar o para conectarte a internet te va a salir carísimo. Si estás acostumbrado a viajar con datos, lo mejor es que compres una tarjeta SIM en Sarajevo o, todavía más fácil, que contrates una eSIM, que no tienes que introducir nada en tu dispositivo y se configura fácilmente. Si te interesa esta alternativa, aquí te dejo un 5 % de descuento en las de Holafly, las que yo utilizo cuando viajo.
Por el mismo motivo, la Tarjeta Sanitaria Europea tampoco te sirve en Sarajevo, por lo que si tienes cualquier problema de salud, por pequeño sea, y tienes que ir al hospital, tendrás que abonar la consulta. Para evitar sorpresas, mi consejo es que contrates algún seguro privado para el viaje. Desde 20 euros la semana tienes lo de Iati, los que utilizo yo, que te cubren temas médicos pero también de cualquier otro tipo. Que no va a pasar nada, pero…
5 % de descuento en seguro de viaje de Iati
Sarajevo, la capital de Bosnia y Herzegovina
Si solo pudiera utilizar una palabra para definir Sarajevo, probablemente optaría por “compleja”. Y no porque urbanísticamente lo sea, que también, sino porque es la capital de uno de los países más políticamente enrevesados del viejo continente. Es difícil resumir en pocas líneas ese galimatías, pero podría decir que esta ciudad es el avispero de un país que es el avispero de una región que es el avispero de Europa. Y es que la península balcánica ha sido, en demasiadas ocasiones, una tensa mezcla de etnias, lenguas y religiones.

En un territorio de extensión menor que la de España, hay, hoy en día, once países diferentes, cada cual con uno o varios idiomas. Y aunque en parte de las naciones que conforman la extinta Yugoslavia hablan variedades del serbocroata (Croacia, Bosnia, Montenegro y Serbia), hay tanto conflicto interno que entre ellos cada vez hacen menos por entenderse. Por añadirle un poco de picante a este gazpacho, decir que allí además conviven tres religiones dominantes: el islam, el catolicismo y el cristianismo ortodoxo. Y dependiendo cuál sea tu lugar de nacimiento (o el de tu familia) tienes que ser de la religión que te toca.
Pues bien, de todos los países de los Balcanes es en Bosnia donde más se “mezcla” lo que he explicado hasta ahora, por lo que, como comprenderás, Sarajevo es una ciudad, cuanto menos, extraordinaria. Este es un breve resumen del contexto cultural y social en el que se desarrolla la capital del país y sus más de 400.000 habitantes (incluyendo el área metropolitana) según el censo de 2013, el último disponible. Importante indicar también que la ciudad se extiende en torno a un valle, uno de sus grandes atractivos pero que, no hace tanto, fue el escenario de una película de terror.

Dónde dormir en Sarajevo
Mientras dejamos reposar un poquito las ideas plasmadas hasta ahora, te cuento que Sarajevo es un sitio perfecto para hacer una o dos noches. Entre la variedad de hospedajes que puedes encontrar, aquí te dejo algunas recomendaciones céntricas y de calidad:
- Una alternativa mochilera es el hostal Vagabond donde puedes dormir por 20 euros en dormitorios compartidos o en habitación privada por unos 60 euros.
- Algo intermedio podría ser el hotel Lula, donde las habitaciones dobles están en torno a los 75 euros.
- El aparthotel Centar puede ser tu elección si viajas en pareja, buscas algo privado, agradable y cerca del centro. Y te lo digo habiéndolo probado personalmente.
- Si quieres darte un caprichillo, por unos 150 euros tienes habitación doble en el valorado hotel Colors Inn.
- Aunque no es objetivamente bonito, en uno de los viajes me alojé en el Holiday Inn, un hotel con la peculiaridad de que fue la base de operaciones de la prensa internacional durante la guerra de Bosnia. Quien sabe, igual he dormido en la misma cama en la que lo hizo en su momento Pérez Reverte.

Breve historia de Sarajevo
Con el alojamiento solucionado, me gustaría hacer un pequeño repaso a algunos hitos destacados de la historia de Sarajevo. Y es que me resulta imposible transmitirte mi pasión por esta ciudad sin ahondar en su pasado, fundamental para entenderla. Grosso modo decir que hay yacimientos que confirman que en Sarajevo hubo vida desde el Neolítico, pero fue a mediados del siglo XV, bajo el dominio otomano, cuando se considera que se fundó la ciudad moderna. Fue el gobernador turco Isa Bey Ishaković quien impulsó la construcción de los primeros edificios públicos, mezquitas y mercados que dieron forma al núcleo histórico.
A lo largo del siglo XVI, Sarajevo experimentó un enorme crecimiento y llegó a rondar los 60.000 habitantes, una cifra muy elevada para la época y que la situaba entre las ciudades más importantes del Imperio otomano en los Balcanes. Sin embargo, en 1697, durante las guerras entre los Habsburgo y los turcos, Sarajevo fue atacada, saqueada e incendiada por las tropas del príncipe Eugenio de Saboya. La destrucción fue tan grande que la administración del territorio bosnio pasó a Travnik y Sarajevo tardó cerca de dos siglos en recuperar su importancia.
Con la decadencia del Imperio otomano, Sarajevo cayó en manos de los austrohúngaros tras el Congreso de Berlín de 1878. Las nuevas autoridades impulsaron una profunda modernización de la ciudad: introdujeron su sistema educativo, fomentaron la industrialización y desarrollaron grandes proyectos urbanísticos que transformaron su aspecto. Sarajevo también se convirtió en un laboratorio urbano donde se probaban infraestructuras modernas antes de aplicarlas en Viena. De hecho, fue una de las primeras ciudades de Europa en contar con una red de alumbrado público y con tranvía eléctrico, un sistema de transporte que lleva funcionando en la capital bosnia desde 1885.

Pero después de estos inicios «luminosos», el siglo XX trajo a Sarajevo varios de los episodios más oscuros de su historia. El primero en 1914, cuando el heredero del Imperio austrohúngaro, Francisco Fernando, y su mujer fueron asesinados durante una visita por esa ciudad por el serbio Gavrilo Princip. Aunque el archiduque tenía muchos enemigos y hay incógnitas sin despejar sobre el magnicidio, los serbios, entonces apoyados por los rusos, querían quitarle Bosnia a los austrohúngaros. Este suceso desencadenó una serie de tensiones y hostilidades entre distintas naciones que terminarían por desembocar en la Primera Guerra Mundial.

Con el fin de la contienda y la desintegración del Imperio austrohúngaro, tras unos pocos años de calma Sarajevo pasaría a los dominios de Hitler y su Eje, terminando por ser anexionada al Estado Independiente de Croacia (NDH), uno de los grandes aliados de la Alemania nazi. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, se constituyó la República Federal Yugoslava bajo el mando del mariscal Tito, un régimen comunista que le dio a la zona varios años de estabilidad. De hecho, hay un recuerdo positivo de aquella etapa en la que Sarajevo llegó a superar el medio millón de habitantes. Tras la muerte de Tito empezaron a crecer con fuerza los movimientos nacionalistas entre las repúblicas que formaban Yugoslavia. Tensiones que acabaron explotando en las llamadas Guerras de Secesión Yugoslavas con Sarajevo como uno de los escenarios principales. Pero eso lo dejo para luego.
¿Prefieres que te lo cuenten? Reserva aquí un tour gratuito por Sarajevo

Qué ver en Sarajevo
Introducido este necesario apunte histórico y cultural, me meto en harina con todo lo que puedes ver en Sarajevo. Como comprenderás, una ciudad así tiene mucho que ofrecer, aunque, si vas justo de tiempo, en un día intenso puedes visitar la mayoría de sus clásicos.
El centro de Sarajevo: un encuentro de culturas
Nuestra ruta por Sarajevo empieza por su centro urbano, la zona que acumula la mayoría de lugares de interés turístico. Una de las peculiaridades de este distrito es que está claramente dividido en dos partes: la austrohúngara (al oeste) y la otomana (al este). Y en mitad de ambas una señal que deja clara la mezcla de culturas de la capital bosnia: “Sarajevo Meeting of Cultures”.
Baščaršija, el barrio turco
El largo período de dominación otomana es palpable y perfectamente visible en cualquier ruta por Sarajevo. Sobre todo en la zona bautizada como Baščaršija, el barrio turco. Cuando paseas por él te trasladas de inmediato a alguna ciudad del norte de África, con sus grandes bazares y mercados en los que es posible encontrar casi de todo.

La mezquita Gazi Husrev-beg
Te mencionaba antes que el siglo XVI fue el más próspero de la etapa otomana en Sarajevo. Pues bien, Gazi Husrev-beg fue uno de los gobernadores más influyentes de este periodo al ser quien diera los primeros pasos para transformar este asentamiento en una gran metrópolis. Entre su legado cabe destacar la mezquita homónima, una obra maestra del estilo otomano clásico que data de 1531 y que es la más importante de todo Bosnia. En el mismo patio de la mezquita se encuentra el mausoleo de este gobernante.

Sahat-kula, la torre del reloj
Desde la propia mezquita puedes ver el Sahat-kula, una torre del reloj que marca la hora lunar, es decir, el tiempo que falta para la puesta de sol y cuyo mecanismo se ajusta todos los días manualmente. ¿Y esto por qué? Pues porque los cinco rezos diarios del islam están ligados a la posición del sol, así que esta torre permitía a los musulmanes tener una referencia de cuando rezar en los tiempos antes de Steve Jobs.
Otras mezquitas que ver en Sarajevo
Pese a que la de Gazi Husrev-beg es la más icónica, en Sarajevo hay más de un centenar de mezquitas y varias se concentran en Baščaršija. Ya sabes que Bosnia sigue siendo un país de mayoría musulmana, lógico si tenemos en cuenta que los turcos estuvieron allí más de 400 años. Al igual que pasó en otras conquistas del mundo, muchos bosnios «abrazaron» el islam porque los gobernantes los incentivaban con menos impuestos. Sin embargo, aquí la religión no tiene tanto control como en otros países islámicos; solo hay que ver lo accesible que es el alcohol o lo raro que es ver a mujeres locales con burkas. Si las ves, seguramente sean turistas.
Sebilj, una fuente con historia
En la plaza más importante de Baščaršija se encuentra Sebilj, una pintoresca fuente de madera cuyo diseño original es de 1753. Tristemente, esta se quemó en un incendio cien años después y la actual fue diseñada en 1891 por Aleksandar Vitek, el mismo arquitecto del edificio del ayuntamiento. Como en tantas otras fuentes famosas, la leyenda cuenta que quien bebe de ella vuelve a Sarajevo. Yo, de momento, he cumplido con la tradición.

Kazandžiluk, la calle del cobre
Al igual que puedes ver en otras ciudades árabes, las calles de la parte otomana de Sarajevo estaban organizadas por gremios. Y aunque esta particular forma de distribución urbana ha acabado sucumbiendo al «capitalismo», en la capital bosnia todavía puedes encontrar una calle donde todas las tiendas trabajan y venden productos hechos con cobre y otros metales. La calle Kazandžiluk es un buen lugar para comprar suvenires artesanales, aunque asegúrate de que compras productos originales y no alguna imitación proveniente de la Cochinchina.
Morića Han, un antiguo caravasar que ver en Sarajevo
Seguimos en la parte turca y nos metemos en Morića Han, un antiguo caravasar en pleno centro. Por si no estás familiarizado con este término, un caravasar es un tipo de edificación surgida para que tanto los viajeros como los animales que hacían largos viajes en caravanas pudieran descansar y reponerse. Vamos, un protohotel. Evidentemente, el Morića Han ya no tiene esa función, pero es otro edificio precioso que ver en Sarajevo.
La parte austrohúngara de Sarajevo
A pesar de que el dominio del Imperio austrohúngaro fue mucho más limitado en el tiempo, estos también dejaron su impronta en Sarajevo. Esta parte es, digamos, más parecida a la de cualquier otra ciudad europea, pero con su toque bosnio. Ten en cuenta que algunos de los espacios que voy a mostrar ahora no fueron hechos por los austrohúngaros, pero están englobados en el interior de este barrio.

Iglesias que ver en Sarajevo
Ya te he contado que Bosnia y Herzegovina tiene tres religiones muy extendidas y estas están conectadas con el origen de cada persona. Me explico: los nacidos en Bosnia o de padres bosniacos son musulmanes (un 50 %), los nacidos en Serbia o de padres serbios son ortodoxos (un 30 %) y los nacidos en Croacia o de padres croatas son católicos (un 15 %). Y es muy difícil salirse de este juego porque la religión es otro elemento de identidad nacional en los Balcanes. Por este motivo, en Sarajevo puedes encontrar muchos templos religiosos, varios en el sector austrohúngaro.

Catedral católica del Corazón de Jesús
En los cuarenta años que los austrohúngaros gobernaron Sarajevo, aprovecharon para extender la versión católica de la palabra del Jesús y para ello levantaron varias iglesias. La más importante es la catedral del Corazón de Jesús, la más grande de Bosnia y Herzegovina, construida a finales del siglo XIX. De estilo neogótico, por fuera destaca por sus dos torres gemelas de más de cuarenta metros y su rosetón central. Por dentro, curiosamente, a mí me recuerda a una mezquita.

Catedral ortodoxa de la Natividad de la Madre de Dios
Antes de los católicos, fueron los ortodoxos los que montaron sus templos en el centro de la ciudad. La catedral de la Natividad de la Madre de Dios es la iglesia ortodoxa más importante del país y una de las más destacadas de los Balcanes. Fue construida durante la segunda mitad del siglo XIX con apoyo económico de los fieles y, fíjate tú, del propio sultán otomano, que quería calmar las tensiones nacionalistas que empezaban a hervir en los Balcanes y demostrar que en Sarajevo había espacio para la convivencia. Llama la atención que por fuera parece más una iglesia católica que una ortodoxa, con cinco cúpulas y un campanario en el centro. Sin embargo, el interior alberga un valioso iconostasio traído directamente de Rusia.
Sinagogas de Sarajevo
Además de musulmanes y cristianos, a esta tierra llegó una importante comunidad judía en el siglo XVI, la mayoría provenientes de España (sefardíes), de donde fueron expulsados en 1492. Sarajevo fue una ciudad de referencia para este pueblo, llegando a albergar más de diez mil judíos antes de que la II Guerra Mundial y el consiguiente holocausto arrasara con ellos. Hoy en día viven en Sarajevo menos de mil, pero todavía conservan algunas sinagogas, como la grande levantada en 1902 junto al río Miljacka o la sefardí, la más antigua (del siglo XVI), habilitada como museo.

Ferhadija, una calle comercial que ver en Sarajevo
Ferhadija es la típica calle por la que, quieras o no, pasarás una y otra vez, ya que concentra un gran variedad de tiendas, restaurantes y bares además de varios de sus edificios con más solera. La avenida recibe el nombre de la mezquita que allí se ubica y que a su vez recibe el nombre de Ferhad-beg, el gobernador otomano que la encargó a mediados del siglo XVI. Sin embargo, su aspecto actual tiene poco de otomano, ya que la mayoría de sus edificaciones actuales fueron construidos al estilo neoclásico por los austrohúngaros.

La Llama Eterna
Al final de la calle Ferhadija arde este monumento ígneo que nunca se apaga. De todos los capítulos de la historia bélica de Sarajevo, esta llama está dedicada a los soldados y civiles que liberaron la urbe de los nazis y los ustachas durante la Segunda Guerra Mundial. Por si no has escuchado antes hablar de ellos, los ustachas eran una organización ultranacionalista croata que, aprovechando su alianza con Hitler, masacraron a serbios, judíos y gitanos. Vamos, otra joyita.

La ribera del río Miljacka
Si has visitado cualquier otro post de mi guía, ya sabrás que no hay población de Bosnia y Herzegovina que no crezca en torno a sus ríos y algunos son espectaculares. No es el caso del que atraviesa Sarajevo, que, por así decirlo, no está a la altura. Y es el que el río Miljacka no es ni largo, ni ancho, ni bonito, pero a su vera se levantan algunos edificios y monumentos emblemáticos.
Puentes que ver en Sarajevo
Una consecuencia directa de este río es que en Sarajevo hay más de veinte puentes conectando ambos lados del valle. Y algunos merecen unas palabras.

El puente Skenderija
En algún lugar cercano al puente actual, el gobernador otomano Skender Pasha, en cuyo honor se llama Skenderija a todo un vecindario de Sarajevo, construyó un puente de madera entre finales del XV y principios del XVI. Sin embargo, el travieso Miljacka a menudo se llevaba esta y otras pasarelas. Para que no volviera a ocurrir, la administración austrohúngara reguló el caudal del río y reconstruyó numerosos puentes, incluyendo este en 1893. Existe una leyenda que afirma que este puente de hierro fue diseñado por Alexandre Gustave Eiffel, arquitecto de la parisina Torre Eiffel, pero no se ha encontrado ningún documento oficial que lo acredite.

La pasarela Festina lente
Unos metros más adelante del supuesto puente del señor Eiffel está el jovencísimo Festina Lente, una pasarela terminada en 2012. No es casualidad que vaya a parar a la Academia de Bellas Artes de Sarajevo, uno de los edificios más “austrohúngaros” de la ciudad. ¿Soy el único al que le recuerda al parlamento de Budapest?

El puente Latino
Pero si algún puente ha saltado a la fama en Sarajevo ha sido el Latino, cuya estructura actual también es de origen austrohúngaro, aunque se estima que ha habido pasarela desde mucho tiempo atrás. Su nombre viene dado porque antaño conectaba con el distrito católico de Sarajevo y a sus residentes se les conocía como latinos.
Erróneamente muchos sitúan en este puente el asesinato del archiduque Francisco Fernando, el que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Pero no, el atentado se produjo a pocos metros de allí, donde está el memorial que lo indica y el Museo de Sarajevo.

Vijećnica – El ayuntamiento de Sarajevo
Otro edificio de fotografía obligada es el ayuntamiento de Sarajevo, con poco más de un siglo de antigüedad, pero con mucho que contar. Pese a que su apariencia árabe pueda indicar lo contrario, fue levantado en 1896, durante el período austrohúngaro, por el arquitecto checo Aleksandar Vitek (el mismo que el de la fuente Sebilj), que buscaba crear un edificio representativo del pasado oriental de Bosnia. Varios estudios históricos aseguran que Vitek viajó a Granada y se quedó impresionado por el palacio de la Alhambra, cuyos elementos decorativos influyeron en el diseño del ayuntamiento.

A mediados de siglo XX, Vijécnica pasó a ser la Biblioteca Nacional de Bosnia, llegando a acumular más de 1.500.000 obras, algunas de gran valor histórico y cultural. Sin embargo, fue bombardeado durante el sitio de Sarajevo, reduciéndose a cenizas el 90 % de su patrimonio. Uno de los muchos actos lamentables que se produjeron durante la guerra de Bosnia y uno de los más denunciados por la comunidad internacional.
La guerra de Bosnia y el sitio de Sarajevo
No puedo seguir hablando de Sarajevo sin hacerlo sobre el conflicto bélico que arrasó esta ciudad entre 1992 y 1996. Y es que la capital fue uno de los escenarios más cruentos de una de las guerras más cruentas del siglo XX. Casi 100.000 personas perdieron la vida en esta batalla (aunque fuentes bosniacas hablan del doble) y hubo casi dos millones de desplazados.

Sobre las razones de la guerra habría mucho que escribir. A modo de resumen diré que tras la muerte de Tito en 1980, el nacionalismo, hasta entonces bastante «controlado» por el mariscal Tito, empezó a extenderse entre los países que conformaban la antigua Yugoslavia. Y mientras la mayoría soñaba con independizarse de sus vecinos, Serbia lo hacía con la “Gran Serbia”, es decir, que todos los territorios colindantes pasaran a su dominio y adoptaran las leyes y costumbres serbias. Esto sumado a una situación económica complicada, al interés de Estados Unidos y otros países capitalistas por la caída de cualquier régimen comunista y a las ya explicadas diferencias entre los países miembros, terminó desencadenando las llamadas guerras de secesión yugoslavas, cinco en total, aunque no todas de la misma intensidad y duración.

Y entre todos ellos fue Bosnia y Herzegovina el país que se llevó la peor parte al ser donde más mezcla étnica había. En 1991, el país se componía de un 43 % de bosnios musulmanes, 31 % serbios ortodoxos y un 17 % croatas católicos. Los serbios, lejos de aceptar los planes de independencia de sus vecinos, echaron mano del ejército de Yugoslavia (que en teoría era de todos) y del suyo propio, convirtiendo el territorio bosnio en un cruento campo de batalla. Los croatas también aprovecharon para atacar a los bosniacos (bosnios musulmanes), pero de eso hablo en el post de Mostar.

Escenarios de guerra hubo muchos, pero el de Sarajevo fue especialmente duro. Aprovechando que la capital está situada en un valle y que los serbios vivían mayormente en las colinas, allí dispusieron francotiradores y armamento de todo tipo y encerraron durante casi cuatro años (1425 días) a los bosniacos que vivían en la parte baja de la ciudad. Se estima que unas 12.000 personas, un 85 % civiles, perdieron la vida en el sitio más largo de la historia moderna.

Aunque la comunidad internacional estuvo evitando una intervención militar por todos medios y, con ella, una posible escalada bélica, acontecimientos como el ya descrito ataque a la biblioteca o la masacre en el mercado (Pijaca Markale) minaron la paciencia de la OTAN, que terminó bombardeando algunos elementos militares serbios para debilitarlos. El miedo de los serbios a una intervención mayor puso fin a la guerra con los acuerdos de Dayton, aunque la paz, lo que es la paz, nunca se ha conseguido del todo. Como dijo nuestro guía en mi última visita: «La guerra no se terminó, simplemente se pausó».

Qué ver en Sarajevo sobre la guerra de Bosnia
Es evidente que una guerra de esa intensidad y tan cercana en el tiempo sigue estando más que presente en las calles de Sarajevo. Y aunque en 2004 se dio por terminada la restauración de esta ciudad tan dañada por las balas y las bombas, todavía hay mucho para ver.

El Túnel de la Esperanza
Una de los lugares que más me ha impactado en mis cuatro visitas a Sarajevo es el llamado Túnel de la Esperanza, un pasadizo secreto de 800 metros de longitud que construyeron los bosnios junto al aeropuerto. Cerca de 4000 personas cruzaban este túnel diariamente, permitiendo la entrada más o menos fluida de provisiones y armamento a la zona sitiada. Esta obra fue fundamental para la resistencia de los bosniacos.

Este túnel fue construido bajo una vivienda, hoy habilitada como centro de visitantes. Allí puedes recorrer una pequeña parte del túnel primigenio, aunque sin inundaciones, ratas, tensión y bombardeos encima, y uno más largo y “confortable” que han estrenado recientemente.

Además de ello, en el espacio hay vídeos, fotografías, carteles y un pequeño museo visitable. No te vayas de Sarajevo sin pagar los 20 marcos que cuesta la entrada (unos 10 euros) y “trasladarte”, por un instante, a la crudeza de esa guerra. Por cierto, el túnel está a unos 10 kilómetros del centro de la ciudad, por lo que vas a tener que ir en coche, coger un taxi o contratar algún tour guiado.
Reserva aquí tu tour por Sarajevo con visita al túnel

Otros museos sobre la guerra que ver en Sarajevo
Como no podía ser de otra manera, el conflicto está presente en la mayoría de museos de Sarajevo. Nosotros nos dimos una vuelta por el Museo de Historia de Bosnia y Herzegovina, justo al lado del Museo Nacional. Allí hay un archivo enorme y diverso ideal para hacerte una composición histórica del país y de la ciudad. Pero no es el único, en pocos metros puedes encontrar la Galería 11/07/95, el Museo de los Crímenes contra la Humanidad y el Genocidio, el Memorial del Genocidio de Srebrenica o el Museo de la Infancia en Guerra. AVISO: todos tienen contenido explícito del conflicto y son bastante duros, así que tenlo en cuenta si vas a visitarlos.

Las colinas que ver en Sarajevo
Es cierto que la colinas de Sarajevo han tenido una relación muy directa con guerra de los noventa, pero, evidentemente, son mucho más que eso. Como comentaba, la capital Bosnia y Herzegovina está instalada en un gran valle y se extiende por los montes de los Alpes Dináricos. Antes de la guerra, allí vivía principalmente la comunidad serbia, pero ahora Sarajevo es una ciudad de mayoría musulmana.

De hecho, mi primera estancia en Sarajevo coincidió con el ramadán y pudimos ver como, tras la caída del sol y el fin del ayuno, familias enteras de bosniacos se juntan en esas colinas a comer y a beber.

El Bastión Amarillo de Sarajevo (Yellow Fortress)
En una de esas colinas de Sarajevo está el Bastión Amarillo (Žuta Tabija), una fortaleza de origen otomano desde donde hay una vista privilegiada de la ciudad; ideal para subir al atardecer. En 2025 me llevé la sorpresa de que habían montado un bar con terraza, por lo igual te toca subir con tiempo y pagar una Coca-Cola para asegurarte las mejores visitas, aunque sigue mereciendo la pena. A sus faldas está el cementerio de Kovaci y el monumento de los Mártires, el principal lugar de entierro y homenaje para soldados bosniacos caídos en la guerra. Allí mismo se encuentra la tumba de Alija Izetbegović, presidente del país durante esta convulsa etapa y todo un héroe para la comunidad musulmana.
El cementerio Alifakovac
A apenas diez minutos del ayuntamiento se encuentra el cementerio Alifakovac, menos conocido que el recién mencionado Kovaci, pero igual de sobrecogedor. Establecido ahí desde que los otomanos llegaran a estas tierras, alberga infinidad de tumbas, muchas, tristemente, del período de la guerra. Si lo visitas, por favor, hazlo siempre con el respeto que merecen este tipo de lugares.
Avaz Twist Tower – El mejor mirador que ver en Sarajevo
Aunque no tiene nada que ver con la guerra, quiero despedir este artículo por todo lo alto y lo hago mencionando a la torre Avaz Twist…

…un rascacielos de casi 180 metros de altura desde donde se ve la ciudad desde todos los ángulos. No está cerca del meollo turístico, pero merece la pena acercarte y disfrutar de la panorámica. La entrada al mirador son solo 5 KM (menos de 3 euros), aunque también tienes un bar si prefieres tomar algo mientras contemplas el skyline de Sarajevo.

Ahora sí que doy por zanjado este post, sin duda, uno de los que más tiempo he dedicado en la historia de este blog de viaje. Es evidente que Sarajevo me fascina, y no por su belleza, que la tiene, sino porque es una ciudad que no te deja indemne. Sarajevo es un recuerdo viviente de lo que no debemos hacer, pero también una muestra de cómo las personas siempre se acaban levantando. ¿Dudas, ruegos, preguntas? Se abren los comentarios.
Más artículos sobre el país en mi guía de Bosnia y Herzegovina
(Post publicado originalmente el 06/07/15 y actualizado el 10/03/26).

















Alberto
Volveremos. Creo que somos muchos los que nos quedamos muy impactados por esta ciudad tan especial.
Sergio Otegui Palacios
¡Me encantaría, Alberto! Un abrazo
laura
Siempre había oido hablar de Sarajevo pero nunca me había parado a ver ninguna foto. Viendo las tuyas me he enamorado. Así que nos guardamos este fantástico post para cuando vayamos.
Sergio Otegui Palacios
Me alegro, Laura. Ojalá podáis conocerlo pronto 🙂
Los viajes de Héctor
Yo le tengo muchas ganas a Sarajevo…cuando estuvimos en Croacia pasamos a Mostar, pero no había tiempo de más, y nos encantó.
El barrio turco del que me hablas me ha recordado a Skopje, y lo de ir por la ciudad y toparse con mezquitas o iglesias ortodoxas y católicas, me recordó a Sofia…ahora bien, lo de la Academia de Bellas Artes de Sarajevo y el Parlamento de Budapest no lo veo…ja, ja, ja…
No sabía, entre otras cosas, que Gustave Eiffel tenía un puente allí, creo que en Oporto y en Girona también, ¿no?
El Ayuntamiento me ha parecido precioso y el Túnel de la esperanza digno de ser visitado, así como el cementerio Kovaci y el mirador de la torre Avaz Twist, me encantan ese tipo de lugares.
Sergio Otegui Palacios
¡Gracias por tu comentario, Héctor! Si que tiene un aire al barrio de Skopje. Al final los otomanos tenían su estilo muy definido. Mostar es una maravilla, pronto escribiré sobre ello. ¡Un saludo!
jordi (milviatges)
Cuando hace años visitamos Mostar nos quedamos con muchas ganas de llegar hasta Sarajevo, pero la verdad es que no teníamos tiempo.
Desde entonces, voy buscando si salen vuelos más o menos baratos, pero jamas los encuentros. Que maravilla y cuánta historia en esta ciudad, aunque qué dolorosa también. Solo pensar en la posibilidad de pasear por Baščaršija o recorrer el Túnel de la Esperanza, me vienen ganas de pillar un avión.
Gran reportaje que me guardo para cuando por fin visite la ciudad.
Sergio Otegui Palacios
Hola, Jordi. Hasta donde yo sé, no hay vuelos directos. Quizá en algunas temporadas de verano, pero nunca he visto. La verdad que a mí siempre me apetece volver. ¡Un abrazo grande!
Qué ver en Mostar - Un puente entre dos mundos | Viajes Nada Incluido
[…] Anterior […]
Banja Luka y el parque nacional Una | Viajes Nada Incluido
[…] rumbo a la capital, la última parada de nuestro road trip por este país. En este post os cuento qué ver en Sarajevo y os hablo sobre la fascinante historia de esta […]
Lejla
Thank you
Best regards from Sarajevo
Sergio Otegui Palacios
Best regards from Spain!
frida
los judíos sufren antisemitismo?
Sergio Otegui Palacios
Hola, Frida. Durante muchos años, los judíos estuvieron varios siglos viviendo bien en Sarajevo, pero aquí también sufrieron mucha violencia durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día hay una comunidad muy pequeña en el país, aunque desconozco cómo son tratados. Entiendo que bien, pero no podría confirmarlo. Un saludo.
Viajar a Bosnia - Información y recomendaciones | Viajes Nada Incluido
[…] vez que vuelvo a Sarajevo me gusta un poco más. La capital de Bosnia y Herzegovina no es solo uno de las paradas […]
Uxue
Buenos días: Gracias por tu fantástico blog (he comenzado a seguir tu cuenta en IG) pues nos será muy útil ya que en poquitos días visitaremos Sarajevo.
Sergio Otegui Palacios
¡Gracias por el apoyo, Uxue!
Guía turística de Terezín - Qué ver y cómo ir desde Praga | Nada Incluido
[…] Imperio austrohúngaro, con prisioneros tan ilustres como Gavrilo Princip, autor del magnicidio en Sarajevo que desencadenó el conflicto. En la Segunda Guerra Mundial los nazis usaron ese espacio con […]
Jordi
Gracias por tu blog.
Vamos a visitar Sarajevo y otras partes en Noviembre. ¿Supongo que hará bastante frío no?
Por cierto, hay un vuelo desde el aeropuerto de Girona directo a Sarajevo y lo encontré muy bien de precio.
Otra pregunta, ¿se puede pagar con tarjeta o con Euros?
gracias!
Sergio Otegui Palacios
Hola, Jordi. El invierno es frío ahí, sí, pero quizá os respete. Lo del vuelo directo va por épocas, generalmente no hay, pero aprovéchalo. En muchos sitios se puede pagar con tarjeta y euros, pero yo siempre recomiendo llevar moneda local. Un saludo.
Bea Lara
¡Hola! Un simple comentario: ninguna de las dos veces que he estado en Sarajevo me han dejado entrar en la catedral católica del Corazón de Jesús por ser mujer. Me sorprendió, la verdad. Muy buen blog, ¡un saludo!
Sergio Otegui Palacios
¡Hola, Bea! Qué raro, yo he podido acceder en más de una ocasión, pero es cierto que en el último viaje no lo intentamos. Me extraña que tenga algo que ver con lo de ser mujer porque es una catedral católica, pero a saber. Ya siento que no pudieras. ¡Gracias por tu comentario!
Qué ver en Konjic y en el búnker de Tito (ARK D-0) | Viajes Nada Incluido
[…] última vez que charlamos sobre Bosnia y Herzegovina lo hicimos acerca de Sarajevo, una capital sin la que no se puede entender la historia de Europa en el siglo XX. De ahí […]