4. Montezuma, Santa Teresa y Mal País, pura vida

En la playa de Santa Teresa, en Costa Rica

No me gustan los tópicos. Desde que viajo me he dado cuenta que una buena parte de nuestras ideas sobre el mundo se construyen en torno a clichés, prejuicios y la opinión de “un amigo de un amigo”. Así pues, cuando llegué a Costa Rica pensaba que “Pura vida” era la típica frase que dicen los turistas pero no dice nadie del país. Nada más lejos de la realidad. Pura vida es una expresión básica en el diccionario cotidiano del tico, siendo una forma de saludar o de dar las gracias, o incluso un adjetivo para definir a alguien. Pero más allá del diccionario, Pura vida también es una forma de entender la vida. Pura vida es lo que encontré en mi paso por Montezuma, Santa Teresa y Mal País.

En la playa de Santa Teresa, en Costa Rica

(02-01-15) La última vez que hablamos os conté mis aventuras de conquistador por San José y mi viaje por el volcán Irazú, Poás y la Catarata de la Paz. El lunes a primera hora abandoné la capital y a mis amigos de ahí. Tocaba volver a empezar. ¿Dónde? Ni idea, todo lo que sabía es que el amigo de un amigo me esperaba en algún lugar de la zona de Costa Rica bañada por el Pafíco. Fuera donde fuera iba a necesitar coger un ferry en Puntarenas.

Paseando por el paseo marítimo de Puntarenas (Costa Rica)

Puntarenas

Así que lo primero fue coger un autobús de San José hasta allí. He visto lugares feos…. Y Puntarenas es uno de ellos.

Calle principal de la ciudad costera de Puntarenas (Costa Rica)

La playa podría tener su encanto…

Sombrillas en la playa de Puntarenas (Costa Rica)

… de no ser por los montones de basura que se acumulan a su alrededor.

Montones de basura junto a la playa de Puntarenas (Costa Rica)

Me gusta creer que tanta suciedad como me encontré fue algo circunstancial porque sino no me explico como un país tan conectado con su naturaleza como Costa Rica pueda dejar que alguna de sus ciudades importantes se conviertan en un basurero. No quiero juzgar un sitio en el que no he hecho mucho más que pasar una hora de mi vida, pero desde luego me dejó un regusto más bien malo. Por suerte el ferry me sacó pronto de ahí y tras hora y media entre gaviotas…

Gaviotas durante el viaje en Ferry de Puntarenas a Paquera (Costa Rica)

…me presenté en Paquera, donde me esperaba Miguel, el ya mencionado amigo de mi amigo. De primeras desconocía si su plan era alojarme o simplemente pasar un rato conmigo. Pero en que vi donde vivía me puse manos a la obra para conseguir  pasar una noche ahí.

Casa en el Complejo los Delfines, en Tambor (Costa Rica)

Tambor

Os explico. Miguel (casualmente exmarido de una de mis profesoras en el colegio) estuvo muchos años viajando por trabajo a Latinoamérica. De todos los lugares por los que pasó, Costa Rica le fue robando poquito a poco el corazón y conforme aumentaban sus años de vida, crecía el número de meses que pasaba en este país. Así que un día decidió echar el resto y terminó de instalarse por aquí, comprándose una propiedad en el Complejo Bahía de los Delfines, un resort en la zona de Tambor. Invirtiendo un poquito por aquí y un poquito por allá ahora son varios los negocios que le surten de dinero, por lo que puede vivir con comodidad en este retiro. Su hija definió este lugar como un cementerio de elefantes a punto de morir. Yo más bien lo veo como un buen sitio para ir acercándote al paraíso cuando tu vida está más que resuelta.

Piscina en una casa del Complejo Bahía de los Delfines (Tambor)

Una propiedad no muy grande pero sobrada de todo tipo de comodidades como una piscina a la sombra o una cocina y salón en el exterior, susceptible de ser convertida en una discoteca de un momento para otro. Después de comer y beber algo y de darme un baño reconstituyente, Miguel cogió el típico carrito de golf que todos tenemos en nuestro garaje…

Carrito de golf en Tambor

… y me llevó a la playa más cercana. Kilómetros y kilómetros de playa virgen completamente vacíos.

Playa de Tambor

En el rato que estuve por allí apenas pude encontrarme con dos o tres personas.

 

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En definitiva, un lugar estupendo para pasar la noche, ¿no? Nada Incluido en un Todo Incluido. Pero no, Miguel tenía que irse a San José así que todo lo mucho que pudo hacer por mí es prepararme algo para comer y llevarme en coche a Montezuma, la segunda parada de mi ruta por el Pacífico. En el trayecto, entre bache y bache (las carreteras están muy mal por aquí) recogimos a una autostopista mexicana, cuya velocidad en el habla demostraba que probablemente llevara más porros en el cuerpo que días de vida. Estaba claro que Montezuma iba a ser un lugar auténtico… pero por razones de blog, eso no lo descubrí hasta el día siguiente.

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Noche de luna llena en la playa de Montezuma (Costa Rica)

Montezuma

(03- 02-15) Todo lo pronto que terminar la anterior publicación del blog me dejó, salí a dar una vuelta por Montezuma. Por contextualizar, entre los ticos este pueblo es conocido como MonteFuma, precisamente por la afición a la marihuana y a algunas otras cosas menos verdes que hay por aquí. Se huele.

Hippie en el pueblo de Montezuma (Costa Rica)

Hippies auténticos, hippies hipisters, gente que no es hippie pero dice que lo es, gente que es hippie pero dice que no lo es, hippies con perro, hippies con gato, amantes de lo hippie… y luego estaba yo. Si mis fuentes no me fallan, Montezuma fue una comunidad en la que se “refugiaron” muchos americanos que no quisieron ir a la Guerra de Vietnam.

Hippie escuchando música en la playa de Montezuma (Costa Rica)

Una historia perfectamente creíble visto el modo de vida allí reinante. Puestos de venta de productos artesanos, casas de colores, hamacas junto a la playa.

Hamaca junto a la playa de Montezuma

Dónde alojarse en Montezuma

Un lugar ideal para pasar una o dos noches. ¿Mis recomendaciones?

  • Si vas justo de efectivo, el hostal Luminosa es tu aliado. Allí estuve yo de maravilla en un dormitorio compartioa.

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  • Un hotel con encanto y a buen precio es el Amor de Mar. 70 euros cuesta la habitación doble.

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  • Un buen capricho es el el hotel Nya que ofrece unas habitaciones dobles espectaculares por poco más de 100 euros.

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Zona común del Hostal Luna Llena en Montezuma (Costa Rica)

Catarata de Montezuma

Volviendo a la aventura, Montezuma también tiene algunos lugares de especial interés turístico como unas cataratas situadas a media hora del pueblo, en cuya parte baja se forman unas pozas.

Pozas junto a la cascada de Montezuma (Costa Rica)

Una piscina natural de agua fresquita que sirve de punto de encuentro entre lugareños, turistas… y hombres mono. Creedme cuando os digo que vi a gente subir a pulso por la pierda junto a la catarata y saltar de arriba abajo.

Cascada cerca del pueblo de Montezuma (Costa Rica)

Llegar hasta ahí también tiene su encanto, ya que hay que hacerlo siguiendo el curso de un río poco profundo.

Camino a las pozas de Montezuma (Costa Rica)

Cuando me di por satisfecho de pozas inicié un paseo por las playas, uno de mis momentos de más soledad en todo el viaje.

Playa de Montezuma, en Costa Rica

Pensad, ¿cuándo fue la última vez que estuvisteis solos de verdad? Y no digo hacer un viaje en bus o en metro al trabajo, digo estar un tiempo largo contigo mismo, con tu cabeza, con tus pensamientos. Parece fácil, pero no lo es. Estamos acostumbrados a ir por la vida pensando poco, siguiendo la ruta que nuestra rutina nos tiene preparada. Pero no, este día para mí no había camino alguno así que tuve un encuentro muy profundo con mi mente. Entre reflexión y reflexión me di cuenta es que ese día todavía no había conocido a nadie interesante, más allá del típico encuentro “Where are you from” en el hostal. Y pensé que un día de viaje sin conocer a nadie era como un día perdido, así  que me entró la necesidad imperiosa de hacerlo. Miré a un lado y al otro, buscando mi próximo objetivo. Y lo encontré.

Voluntarios trabajando en la playa de Montezuma (Costa Rica)

Una jovencita de aspecto frágil y un tipo algo más rudo cavaban en un punto de la playa con una pala. La arena que sacaban de ese lugar la metían en un saco, y cuando éste se llenaba, otros chicos y chicas lo llevaban junto a la orilla del mar, donde lo vaciaban. Estaban moviendo la playa. Me acerqué a preguntar qué era exactamente lo que hacían y me dijeron que era una asociación que ayudaba a las tortugas y que estaban limpiando esa zona dónde estos animales solían ir a desovar. Por supuesto ofrecí mis manos y cuando quise darme cuenta estaba con la pala entre los brazos ocupando el lugar de la chica, ejercicio que repetiría durante mi siguiente hora de vida. Cuando terminamos de mover la playa, el grupo se disolvió sin decir mucho más. No es que esperara que me levantaran una estatua en la arena pero una mínima muestra de agradecimiento habría sido bien recibida. Pero bueno, me conformo con que ahora alguna tortuga sea un poquito más feliz.

Atardecer en la Playa de Montezuma (Costa Rica)

Cuando terminé mi acto de superhéroe anónimo me crucé con dos francesas a las que había conocido en el hostal y  por una cosa u otra nos enredamos a hablar. Y así seguimos haciéndolo durante lo que quedaba de día, compartiendo con ellas una agradable noche de luna llena y quitándome de lleno ese extraño regusto a soledad que me había dejado el día. A dormir.

Luna Llena en la playa de Montezuma (Costa Rica)

(04-02-15) Amanecí pronto, buscando dejar cuanto antes el pueblo de la marihuana y continuar mi ruta por el Pacífico. Tras despedirme de las simpáticas francesas…

Hostal Luna Llena

 ….me puse la mochila a la espalda y retomé la buena práctica del autostop.

Haciendo dedo en Montezuma (Costa Rica)

Santa Teresa

Muy fácil. Ni cinco minutos estuve con el dedo levantado hasta que dos chicos canadienses me sacaron de ahí. Estando yo solo y aplicando las reglas de la guía para hacer autostop con éxito era previsible que me fuera a costar poco salir de ahí. El coche me dejó en Cóbano, “la ciudad” más grande de la zona, donde llegué justo a tiempo de coger un autobús hacia Santa Teresa. Donde intuí que podría ser un buen lugar me bajé y tras andar un poco me topé con el Hostal Kokua.

Entrada del Hostel Kokua, en Santa Teresa (Costa Rica)

Una comitiva de musculados americanos sin camiseta salió a recibirme, así que mi impresión inicial no fue otra que la de “Sergio, encajas lo mismo aquí que en Corea del Norte”. Intercambiando algunas palabras con aquellos fibrados surfistas mi sensación de desubique fue en aumento, así que agarré mi cámara y me perdí un poquito.

Calle de la comunidad de Santa Teresa, en Costa Rica

Santa Teresa y Mal País es el nombre de dos largas playas en torno a las cuales se ha desarrollado una comunidad, evidentemente con gente local…

Puesto de venta ambulante de fruta en Santa Teresa (Costa Rica)

… pero eminentemente construidas en torno al turismo surfero.

Tablas de surf en Santa Teresa (Costa Rica)

El clima de la zona, su ambiente relajado, sus preciosas playas de mar revuelto hacen las delicias de los aficionados a este deporte.

 

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Recomendaciones de alojamiento en Santa Teresa

Aprovecho este punto para darte algunas sugerencias sobre buenos lugares para dormir en Santa Teresa:

  • Si tu presupuesto es apretado, te recomiendo el Hostal Zeneidas Surf Garden. Allí la cama cuesta unos 20 euros la noche.

Ver hostal Zeneidas (€)

  • Si eres más de hoteles y lo tuyo es la comodidad, alójate en el Manalá Hotel por unos 70 euros la doble.

Ver hotel Manalá (€€)

  • Si te apetece darte el lujo, apúntate entonces el Fuego Lodge, un precioso hospedaje cuyas habitaciones dobles cuestan algo más de 100 euros la noche.

Ver Fuego Lodge (€€€)

Entrada del Hostel Kokua en Santa Teresa (Costa Rica)

De vuelta al paseo turístico, si vienes por Santa Teresa no esperes encontrar algo parecido a un pueblo, sino que todo lo que hay es una sucesión de casas y negocios sueltos repartidos a los dos lados de la larguísima carretera que une las playas. Vamos, que si te apetece andar como un tonto este es tu sitio. Lo primero que hice fue comer en una soda. Siguiendo los consejos de Adriana (mi host en San José), os puedo confirmar que si evitas los restaurantes en Costa Rica y comes en las sodas, que son como bares plenamente funcionales, el precio de la cuenta cae drásticamente y es fácil comer abundantemente por cinco o seis euros. Una cuenta mucho más adaptable a un bolsillo Nada Incluido. Saciado mi apetito y, sobre todo, mi sed (qué calor), seguí mi caminata sin rumbo, combinando tramos de pueblo…

Tienda de paños en Santa Teresa (Costa Rica)

 … con caminatas por la playa, donde pude detenerme a contemplar otro precioso atardecer.

Atardecer en la playa de Santa Teresa (Costa Rica)

En esta zona del mapa el sol desaparece por el horizonte por lo que es fácil capturar instantes como éste.

Un perro se baña en la playa de Santa Teresa, durante el atardecer (Costa Rica)

Tras semejante espectáculo, no me extraña que sea uno de los atardeceres más famosos de las playas de Costa Rica. Atardecido me volví al albergue, donde me duché y cené. Pizza night. Un par de noches a la semana el hostal organiza una cena con pizza casera que, aunque me costó mis buenos 8 euros, fue una oportunidad estupenda para mezclarme con mis compañeros.

Noche de pizza en el Hostal Kokua de Santa Teresa (Costa Rica)

Y así fue como terminé de conocer a varios españoles, argentinos y a algún americano que trabajan allí como voluntarios, es decir, gente que a cambio de alojamiento (y en algunos caso comida) dedica unas horas a la semana al hostal. Una noche socialmente divertida de la que además saqué una buena ruta para hacer el día siguiente.

Hostal Kokua

Malpaís

(05-02-15) Dos horas diarias de bicicleta gratuita concede el hostal a sus clientes. En mi caso, gracias al buen feeling que tuve con la pareja de argentinos dueños del albergue, me dieron algo de barra libre para coger la bicicleta por la mañana y perderme un poco por la zona. Sin horarios. Y así lo hice. Sobre las 8 de la mañana salí del hostal, ya con el sol encima (aquí amanece muy pronto) pero todavía con una temperatura soportable. Mi destino era la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco, un parque nacional al que se puede entrar “libremente” por un camino que hay junto a la aldea pesquera levantada al final de la playa de Mal País.

Barca de pesca en el pueblo de pescadores de Mal País (Costa Rica)

Pueblo pesquero de Malpaís

Este poblado vive principalmente de la pesca aunque también se está aprovechando el buen momento turístico por el que pasa la zona para ofrecer tours pesqueros a los interesados.

Pescadores faenando en el pueblo de Mal País (Costa Rica)

No era mi caso, aunque por supuesto me tomé un rato fotografiando el día a día de un lugar tan pintoresco. Incluso pude probar un poco de pescado recién sacado del agua.

Pescador cortando un pez en Mal País (Costa Rica)

Cuando di por saciada mi curiosidad retomé la bici y, tal y cómo me habían dicho en el albergue, seguí los carteles dirección “Playa de los Suecos” hasta darme con una valla que cerraba un camino y prohibía su entrada.

Puerta de entrada restringida a la Reserva Natural de Cabo Blanco (Costa Rica)

Reserva Nacional de Cabo Blanco

Y de esta guisa me metí de lleno en medio de la Reserva Nacional absoluta de Cabo Blanco, sin pagar a nadie por ello. No me juzguéis, es una práctica habitual en la zona.

Reserva Natural de Cabo Blanco

Pedalee un buen rato por el precioso sendero, manteniéndome en alerta fotográfica. Aunque principalmente vi vegetación, también pude tener contactos con algunos animales, incluyendo una jauría de monos que sobrevolaba de árbol a árbol. Demasiado ágiles para mi cámara. Os tendréis que conformar con este lagarto.

Lagarto en la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco (Costa Rica)

Mi camino todavía siguió un ratito más, hasta que de pronto perdí absolutamente el control de la bicicleta y estuve a punto de darme un buen golpe. Ese ese momento me dio un ataque de cordura: “Sergio, vas con una bici en no muy buen estado, en bañador, chancletas y sin camiseta. El sol empieza a pegar demasiado fuerte y no tienes ni una gota de agua. Estás solo y nadie sabe exactamente dónde. Te has colado en medio de una reserva en la que no dejas de oír animales deslizándose entre las hojas. Nunca has visto el Último Superviviente ni ningún otro programa en el que te enseñen a sobrevivir a cualquier ataque animal. Y no eres lo suficientemente fuerte como para luchar contra tarántulas, anacondas, Tyrannosaurus Rex o lo que sea que viva por ahí. Vete”.

Sendero en la Reserva Natural Absoluta de Cabo Blanco (Costa Rica)

La Playa de los Suecos

Y así lo hice. Reconociendo mis limitaciones abandoné aquel idílico lugar y me dirigí a la ya mencionada Playa de Los Suecos (o Playa Cuevas). Siguiendo (mal) los carteles llegué hasta un empedrado en medio del mar, donde vi que si hacías un poco el Indiana Jones y saltabas entre afiladas y resbaladizas rocas (con una cámara de 2 kilos encima) llegabas a la arena. No sin riesgo terminé en ella, donde para mi sorpresa descubrí que había una entrada normal y perfectamente pavimentada, para todos los públicos, por lo que me había jugado la vida en vano. Aun así el esfuerzo mereció la pena. Precioso rincón.

Playa de los suecos

Además, al ser un día de marea baja (estos surferos saben de todo), en el hostal me animaron a hacer algo de buceo y me prestaron unas gafas para la ocasión.

Snorkel en Playa de los Suecos

Genial en la teoría, aunque en la práctica tuve un par de problemas: A) Las gafas me pretaban tanto que era cuestión de tiempo que se me saliera el cerebro por la nariz. B) Soy muy miope, y para ver un pececito bajo el mar tengo que tenerlo a dos centímetros de mí. Y sino que se lo pregunten a la culebra de mar que casi me como por no haberla visto de lejos. Pero a pesar de mis limitaciones disfruté mucho de aquella inmersión.

Cangrejo en la playa de los Suecos (Costa Rica)

Definitivamente un tour precioso y 100% recomendable, sobre todo para aquellos que habéis llegado a esta zona y os viene a dar un poco igual el tema del surf. Cuando me di por satisfecho y el calor empezaba a debilitarme demasiado…

Entrada a un cementerio en Mal País (Costa Rica)

… volví hacia el hostal, no sin un esfuerzo extremo por el sol, la sed y el lamentable estado de las carreteras. Tan agotado llegué que poco más hice ese día que ducharme descansar, charlar y dedicarme a tareas propias de blog de viajes. Ya en la cama me sentí muy satisfecho por haber encontrado mi hueco en un lugar que inicialmente me dejó esa sensación de desubique.

Cinta de la Virgen del Pilar colgada en la puerta del Kokua Hostel, en Santa Teresa (Costa Rica)

Suficiente playa por unos días, tocaba volver a los montes siendo Monteverde el destino elegido. Pero eso ya será objeto de otra publicación. Simplemente adelantaros que cuando se cumplen dos semanas de haber aterrizado por aquí ya puedo confirmaros que estoy enamorado. De Costa Rica. Las cosas no pueden irme mejor. Se abren los comentarios.

Más información de interés en nuestra guía de viajes online sobre Costa Rica

Descárgate la guía de Costa Rica 2017 en PDF

Mal País, Montezuma, Santa Teresa


Sergio Otegui Palacios

Trabajo en El Fabricante de Nubes, una productora audiovisual en Zaragoza. Recorro el mundo con una mochila a la espalda y una cámara en la mano y os lo cuento en Nada Incluido, mi blog de viajes. Vídeo, fotografía, publicidad, viajes, lo que surja. How can I help you?

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