Qué ver en Praga – Guía de la ciudad más bonita ¿del mundo?
Praga fue una de las primeras ciudades que pisé en la historia de este blog. Era junio de 2012 y pasamos por la capital de la República Checa de camino a Polonia y Ucrania, sedes de la Eurocopa de fútbol de ese año. Por aquel entonces Praga me gustó, pero no fui consciente del nivel de belleza que tenía delante. Por suerte, Nada Incluido me ha dado más oportunidades y puedo asegurarte que es una de las ciudades más bonitas en las que he estado nunca. Aquí te cuento qué ver en Praga.
Antes de entrar en materia, quería comentar que he vuelto a Praga tanto en 2025 como en 2026, ambas ocasiones invitado por la oficina de turismo de Chequia y en compañía de otros creadores de contenido. Dos experiencias muy completas en las que he podido hacerme una muy buena idea de lo que ofrece. Si a esto le sumas que he estado más de un mes leyendo, viendo y escuchando contenido sobre la urbe, he recopilado suficiente material para preparar esta guía.
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Índice de contenidos
- 1 Praga, la capital de la República Checa
- 2 Qué ver en Praga
- 2.1 Castillo de Praga – Guía completa y qué visitar en su interior
- 2.1.1 Catedral de San Vito
- 2.1.2 El Antiguo Palacio Real que ver en Praga
- 2.1.3 La residencia del presidente de la República
- 2.1.4 La basílica de San Jorge
- 2.1.5 Callejón del Oro, la calle más famosa de Praga
- 2.1.6 Otros lugares que conocer del Castillo
- 2.1.7 Strahov, un monasterio imperdible en el barrio del Castillo
- 2.2 Malá Strana – Guía de uno de los barrios más bonitos que ver en Praga
- 2.3 Qué ver en Praga en la Ciudad Vieja (Staré Město)
- 2.3.1 El puente de Carlos IV
- 2.3.2 La plaza de la Ciudad Vieja que ver en Praga
- 2.3.3 La torre de la Pólvora
- 2.3.4 La Casa Municipal de Praga
- 2.3.5 El Teatro Estatal que ver en Praga
- 2.3.6 El mercado Havel (Havelské tržiště)
- 2.3.7 Viselec, el homenaje de Černý a Sigmund Freud
- 2.3.8 Clementinum, otro espacio “astronómico” en la capital checa
- 2.3.9 Josefov – Itinerario del barrio judío que ver en Praga
- 2.4 Itinerario en la Ciudad Nueva de Praga
- 2.5 El río Moldava, otro imprescindible de la capital checa
- 2.6 Los parques más bonitos de Praga
- 2.7 Vyšehrad, la otra gran fortaleza que ver en Praga
- 2.8 Itinerarios para Praga
- 2.1 Castillo de Praga – Guía completa y qué visitar en su interior
Praga, la capital de la República Checa
Praga no es solo una potencia turística, sino también la capital, con mayúsculas, de la República Checa. Un dato: el 25 % del PIB de Chequia depende de Praga. Allí se encuentran la mayor parte de las instituciones del país y la sede de empresas de todo el mundo. Así que no lo olvides: vas a estar en una ciudad en la que pasan muchas cosas.
Cómo ir a Praga
Pasan, por ejemplo, los más de 8 millones de viajeros que anduvimos por Praga en 2025, una cifra que habla de su importancia turística. Con ese nivel de interés se entiende que en España haya vuelos directos desde muchas ciudades, con especial frecuencia desde Madrid y Barcelona, pero con opciones también desde Bilbao, Valencia, Málaga o Sevilla. Así que echa un vistazo a tu aeropuerto más cercano porque es fácil que tengas combinaciones. Entre las aerolíneas que cubren este destino están Ryanair, Vueling, Iberia y Smartwings, con precios bastante asequibles si reservas con margen o fuera de temporada. En “la capi” hay un único aeropuerto, el Praga Václav Havel, y si vuelas desde España o desde otro país del espacio Schengen llegarás a la terminal 2; en caso contrario, a la 1. De allí te separan unos 17 kilómetros del centro, recorrido que puedes hacer en autobús, la opción más barata, aunque tendrás que elegir la línea adecuada según cuál sea tu destino; aquí tienes los números y rutas. Por supuesto, es más rápido moverse en taxi, pero los chóferes tienen bastante fama de “engañaturistas”. Si prefieres la comodidad, pero no quieres precios sorpresa, puedes probar con Uber.
Cómo moverte por Praga
Una vez en Praga, bienvenido a una de esas ciudades donde el transporte público funciona de maravilla. Todos los puntos turísticos están conectados por el tranvía o, en su defecto, autobús o metro, aunque según donde estés alojado igual te vale con tus dos patitas. Ten en cuenta que Praga es bonita todo el rato, así que, si vas a estar por ahí dos o tres días, organízate las rutas por zonas y desplázate andando, que vas a ver que hasta el último rincón tiene una foto. Eso sí, no te vayas sin subirte a su tranvía al menos una vez, todo un icono de la ciudad. Estos vehículos llevan funcionando en la capital checa desde 1875, por aquel entonces tirados por caballos, y hoy tiene una red de casi 150 kilómetros. Una buena línea para probarlo es la 22, la que te lleva al Castillo de Praga y pasa por bastantes puntos de interés, o el tranvía histórico, que encima es una monería. Por cierto, el precio del ticket de los transportes públicos depende del tiempo que lo vayas a usar.
¿Necesito seguro para viajar a Praga?
República Checa, y por tanto Praga, pertenece a la Unión Europea, por lo que puedes acceder a atención médica si dispones de la Tarjeta Sanitaria Europea. Eso sí, has de saber que esta tarjeta te equipara a los ciudadanos checos, lo que significa que estás sujeto a su sistema de copagos y tendrías que pagar tasas por ir al médico o por acceder a ciertas recetas. Si llevas seguro de viaje tendrás cobertura sanitaria privada y sin copago, además de asistencia ante retrasos de avión, robos, daños en el equipaje, problemas legales… y otras tantas cosas que no ocurren hasta que ocurren. Por todo ello, te recomiendo que contrates uno; desde tres euros diarios tienes cobertura en República Checa con IATI, la compañía que yo utilizo.
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Dónde dormir en Praga
Llega la hora de buscar alojamiento en Praga. Antes de nada, recuerda que estás en una capital europea, con su gentrificación y sus cosas propias, de modo que los precios van en consonancia. Pero bueno, para lo bonita y turística que es, todavía puedes encontrar alternativas más económicas que en otros destinos punteros de Europa. Aquí te dejo algunas recomendaciones:
- Si viajas solo y buscas cama en una habitación compartida de hostal, puedes encontrarlas por menos de veinte euros la noche, pero si quieres algo bien ubicado y con ciertas garantías de higiene y calidad, superará los treinta. Mi propuesta: el hostal White Wolf House.
- El Occidental Praha Five es la opción más económica de los hoteles en los que hemos estado con la oficina de turismo. La doble cuesta unos cien euros la noche y pese a que no es céntrico, está bien comunicado.
Ver hotel Occidental Praha Five
- Con ellos también hemos estado en el Mama Shelter, donde la doble cuesta unos 140 la noche…
- …y en el Diplomat Hotel Prague, más caro y menos céntrico, pero ubicado en ruta hacia el aeropuerto.
- Y sí, por lo que sea, te sobran más de 1000 euros al día, siempre puedes hacer noche en el Four Seasons, uno de los más exclusivos de Praga.
¿Merece la pena la tarjeta turística?
Si estás acostumbrado a viajar por destinos europeos turísticos, sabrás que la mayoría ofrecen una tarjeta para acceder a sus principales monumentos a un precio cerrado según el número de días. Pues en Praga es exactamente lo mismo, con la particularidad de que aquí conviven dos: el Prague Visitor Pass, que es el oficial de la oficina de turismo, y la Prague Card o su versión digital Prague Cool Pass. La diferencia principal entre ambas es que la institucional incluye también el transporte y la segunda no, pero es algo más barata. ¿Y merece la pena? Depende de si tienes previsto entrar a edificios, museos y demás o te vale con verlos desde fuera. Según mi experiencia, compensa, ya que en Praga hay que pagar por acceder a casi cualquier sitio y algunos son imperdibles como el Clementinum, la catedral de San Vito, el antiguo cementerio judío… Si sumas el precio de estos y de cualquier otro punto que quieras ver, te va a salir a cuenta llevar la tarjeta. Pero como el dinero es patrimonio de cada uno, míralo con calma, compara y elige lo que más te convenga.
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Breve historia de Praga (o quizá no)
Como buena ciudad europea, Praga rezuma historia en cada calle, así que voy a poner un poco de contexto antes de meterme de lleno con los quehaceres turísticos. La región donde se encuentra estuvo habitada desde el Paleolítico, pero la fundación de la urbe como tal se remonta a finales del siglo IX, convirtiéndose poco después en la capital de Bohemia, territorio muy similar al de la actual Chequia. En torno al año 870 d.C., el duque Bořivoj I mandó construir un castillo fortificado en una colina sobre el río Moldava; esa fortaleza, hoy una de las joyas de Praga, se acabaría convirtiendo en el centro del poder político y religioso de Bohemia. A su alrededor se fueron asentando nobles, artesanos y religiosos, poniendo la semilla del distrito de Hradčany. Con el tiempo, surgieron otros núcleos urbanos alrededor del Moldava, como la Ciudad Vieja (Staré Město), la Ciudad Pequeña (Malá Strana) y la Ciudad Nueva (Nové Město). Estas acabarían uniéndose en una sola a finales del siglo XVIII.
Aunque por el reino de Bohemia han pasado varios monarcas, ninguno ha tenido el peso y la trascendencia de Carlos IV, que gobernó desde 1355 a 1378 y convirtió a Praga en la capital imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante su reinado, la urbe vivió su mayor época de esplendor y muchos de los emblemas arquitectónicos actuales son mérito suyo: la Ciudad Nueva, la Universidad Carolina, la Catedral de San Vito o, como no, el puente de Carlos. Menos prolíficos fueron los siglos venideros, que empezaron a agitarse cuando el teólogo protestante Jan Hus criticó a la iglesia católica, lo que le llevó a la hoguera en 1415. Esta llama, nunca mejor dicho, desencadenó las guerras Husitas entre los seguidores protestantes de Hus y las fuerzas católicas, con Praga como escenario principal.
Dos siglos después esta tensión religiosa fue a más con la elección del católico Fernando II de Habsburgo como rey de Bohemia. Como muestra de su descontento, los checos tiraron a dos gobernadores del imperio y a un secretario por una de las ventanas del castillo, es decir, los defenestraron, y aunque ninguno resultó gravemente herido, el acontecimiento desencadenó la Guerra de los Treinta Años. Este conflicto bélico acabaría escalándose por toda Europa y no terminó bien para Bohemia. Con la derrota protestante, Praga perdió su estatus de capital en detrimento de Viena, sufrió una represión brutal y entró a formar parte del Imperio de los Habsburgo y el posterior Imperio austrohúngaro.
Tras la derrota de los austrohúngaros en la Primera Guerra Mundial, Praga pasó a ser la capital de la recién fundada República de Checoslovaquia, aunque la tranquilidad duró poco. En 1939 los nazis invadieron el país y se quedaron por allí haciendo cosas de nazis hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Debido a la contribución del ejército de la Unión Soviética en la liberación del país, los checoslovacos abrazaron el comunismo, abrazo que aprovecharon los de la URSS para establecer un régimen totalitario en el país. Más de cuarenta años estuvieron los comunistas gobernando con mano de hierro ese territorio, esquilmando sus recursos y reprimiendo bélicamente cualquier intento de apertura de la sociedad checa como la famosa Primavera de Praga de 1968. No fue hasta 1989, con la Revolución de Terciopelo, que los checos recuperaron la democracia. Poco después, en 1993, se separaron pacíficamente de Eslovaquia y nació la actual República Checa.
Qué ver en Praga
Lo sé, el episodio de historia no ha sido tan breve, pero conocerlo te puede ayudar a disfrutar aún más de Praga. Y si algo me resulta alucinante de esta urbe es que su patrimonio salió casi indemne pese al convulsísimo siglo XX que vivió, como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo en cuidar su belleza. Puestos en antecedentes, esto es lo que he hecho yo en Praga y que tú también puedes hacer. En el mapa siguiente tienes todo el contenido del que hablaré en la guía, separado por barrios y ordenado, en la medida de lo posible, según la ubicación de cada espacio. Y para que puedas ajustarlo a tu caso, al final del artículo encontrarás propuestas de ruta según tus días en la ciudad. ¡Espero que te sirva!
Castillo de Praga – Guía completa y qué visitar en su interior
Voy a comenzar esta ruta por el lugar desde donde empezó a construirse esta ciudad a finales del siglo IX. Para que no te lleves una idea errónea, no te imagines el Castillo de Praga como la típica fortaleza medieval de piedra con sus torres, princesas, fosos con cocodrilos y Mario Bros enfrentándose a Bowser. Y es que no es un edificio en sí, sino una ciudadela fortificada que alberga varios de los monumentos más importantes del país. Con más de 70 000 m2 de extensión, tiene el récord Guinness de ser el castillo antiguo más grande del mundo, así que guárdate unas cuantas horas para patearlo. IMPORTANTE: para acceder al recinto NO tienes que pagar nada, pero necesitarás ticket para entrar a cualquiera de sus edificios. Si esa es tu idea, mejor ir a las 9 o antes para ahorrarte follón, que se monta y mucho. Aquí puedes contratar una visita guiada en español con entradas a los monumentos más interesantes. Si, por el contrario, eres de los que solo te importa el exterior, entonces mejor ve ya pasadas las 17 h., cuando cierran los edificios, habrá menos turistas y estarás más tranquilo.
Reserva aquí un tour gratuito por el Castillo de Praga
Catedral de San Vito
Tan grande es la catedral de San Vito y está colocada de tal forma en la colina de Hradčany, el distrito donde está, que la vas a ver desde casi cualquier otro punto de la ciudad. Pero ya que estás en el Castillo, aprovecha para entrar y disfrutar de una catedral gótica impresionante. Aunque parece ser que el príncipe Wenceslao, todo un héroe checo, encargó construir una iglesia en este punto a principios del siglo X, la catedral que nos ocupa empezó a edificarse a mediados del siglo XIV y no se dio por terminada hasta 1929, seiscientos años después. Vamos, más largo que las obras del Pilar.
Su fachada impone, pero lo mejor está dentro: es una pasada ver cómo la luz se filtra a través de las vidrieras y se proyecta en sus paredes y techos infinitos. Entre los vitrales destaca el de Alfons Mucha, pintor checo y uno de los máximos exponentes del Art Nouveau, aunque entre tanta cosa bonita igual hasta se te pasa por alto. Esta catedral ha sido el lugar de coronación de los reyes de Bohemia y, de hecho, algunos están enterrados aquí como el omnipresente Carlos IV o San Wenceslao, patrón de República Checa, aunque para tumba «guapa» la de San Juan Nepomuceno. Por cierto, si quieres decir que has estado en uno de los puntos más altos de Praga, que sepas que se puede subir los casi cien metros de la gran torre de la catedral y ver el mundo desde ahí.
El Antiguo Palacio Real que ver en Praga
La monarquía desapareció en la República Checa al final de la Primera Guerra Mundial, pero este sistema de gobierno ha tenido mucho peso en el territorio, dejando a su paso una tupida colección de monarcas. Y, claro, en el Castillo se encuentra este palacio que ha servido como residencia real durante siglos. En este espacio de estilo gótico tardío se hacían cosas de reyes como tomar decisiones importantes (y no tanto), cazar elefantes (ah no, eso no es aquí), celebrar banquetes y, por qué no, torneos de caballeros. Además, aquí se produjo la famosa defenestración que desencadenó la Guerra de los Treinta Años. Si esto te ha sonado a “checo”, vuelve a la parte de historia de este post que lo explico con detalle.
La residencia del presidente de la República
Aunque ya no te vas a topar con ningún rey paseando por el Castillo de Praga, podrías encontrarte al presidente de la República Checa porque aquí está su residencia oficial. En realidad, tampoco creo que lo veas, pero sí, a los guardias del Castillo, que están muy quietecitos junto a las puertas. Si los quieres ver moviéndose, cada hora hacen el cambio de guardia y a las doce del mediodía el principal, con música en directo y más acción. He de confesar que a mí este tipo de cosas no me vuelven loco, pero como sé que gustan mucho, pues tenía que contártelo.
La basílica de San Jorge
Uno de los espacios que más me sorprendió del Castillo fue la basílica de San Jorge, ya que no esperaba encontrarme un edificio tan antiguo detrás de una fachada barroca. Esta basílica lleva ahí desde el siglo X, lo que la convierte en una de las iglesias más antiguas de Praga, algo que sí que es apreciable en la arquitectura románica del interior. Muros de piedra desnuda, arcos sobrios y una atmósfera que recuerda a los orígenes cristianos de Bohemia; su acústica es tan buena que se utiliza para hacer conciertos de música clásica.
Callejón del Oro, la calle más famosa de Praga
Llegamos a una de las joyas del Castillo, el callejón del Oro, un «Pantone» de once edificios construido en el siglo XVI como residencia para los guardias reales. El apelativo del oro viene dado porque allí habitaron orfebres unos años, pero para residente ilustre el bueno de Franz Kafka, que aunque solo vivió un año por ahí, sirve de imán turístico. AVISO: para entrar al callejón hay que pagar y es el sitio con más aglomeración de los que visité en Praga. Por tanto, si sueñas con hacerte una foto en la que salgas solito, mejor rebajar las expectativas.
Otros lugares que conocer del Castillo
¿Pero aún hay más para visitar? Sí, amigo, solo en este castillo hay más patrimonio que en muchas ciudades enteras, de modo que te van a faltar horas para verlo. Pero por si quieres intentarlo, añade también a tu lista de “queveres” Daliborka, una torre un tanto tétrica usada muchos años como prisión o los jardines del palacio, que están a la altura del recinto al que pertenecen y ofrecen una vista muy apetecible de la capital checa.
Strahov, un monasterio imperdible en el barrio del Castillo
Pese a que el monasterio de Strahov no está dentro del recinto del Castillo, sí que pertenece al mismo distrito, al de Hradčany, por lo que en apenas diez minutos puedes pasar de uno a otro y merece la pena, confía en mí. Ubicado allí desde, nada menos, mediados del siglo XII, el de Strahov es uno de los monasterios más antiguos de la capital checa y ha sobrevivido a incendios, guerras, husitas, nazis y comunistas. Visitarlo por fuera ya alimenta y no cuesta dinero…
La biblioteca del monasterio de Strahov
…pero su principal interés reside en la biblioteca, donde se conservan más de ¡¡¡300 000!!! libros, siendo el más antiguo de mediados del siglo IX. La biblioteca original fue levantada junto al monasterio, pero sucumbió a la combinación de un incendio de 1258, las Guerras Husitas y las Guerra de los Treinta Años. Aunque la mayor parte de manuscritos no sobrevivieron a tanta desgracia, el monasterio de Strahov siguió reservando un hueco a la literatura. Por ello, a finales del siglo XVII se construyó la sala teológica para almacenar textos religiosos y casi cien años después la sala filosófica para dar cobijo a los miles de libros que salvaron de la quema tras la disolución de otros conventos de la época. Si quieres visitar el monasterio al completo, la entrada cuesta 390 coronas checas (unos 16 euros) o 220 coronas (unos 9 €) si te conformas con la zona de las librerías, que no es poco. El horario es de 9 a 17 h.
Malá Strana – Guía de uno de los barrios más bonitos que ver en Praga
Continuando en la misma orilla del río Moldava, a las faldas del Castillo se extiende Malá Strana, uno de los distritos más bellos y fotogénicos de la urbe checa. No es de extrañar si tenemos en cuenta que, desde su fundación a mediados del siglo XIII, atrajo a nobles, aristócratas y colonos alemanes, con lo que el poder y el dinero se sentían en cada calle. Dos siglos después fue dañado por un gran incendio, pero se reconstruyó al estilo barroco, lo que explica su aspecto actual. Dentro de esta “Ciudad Pequeña”, así se traduce, se encuentran varias de las cosas que hay que ver en Praga.
La plaza de Malá Strana – Malostranské náměstí
Si un rincón recoge bien las vibraciones de este barrio y de sus tranvías es la plaza Malostranské náměstí, centro de actividad, mercados y encuentros desde la fundación de Malá Strana. Este espacio está dividido en dos partes por la imponente iglesia de San Nicolás, que domina el paisaje con su cúpula verde, y contiene antiguos palacios nobiliarios, como el Smiřický o el Liechtenstein, la mayoría reconvertidos en embajadas o instituciones públicas.
Vrtbovská, uno de los jardines praguenses más impresionantes
Muy cerquita de esta plaza se encuentra esta cucada de jardín cuyo acceso se “esconde” en un pasaje del palacio homónimo. Y es que tanto este espacio natural como el mencionado edificio eran propiedad del humilde y para nada ostentoso noble checo Jan Josef Vrtba, que se lo encargó a un arquitecto barroco a principios del siglo XVIII. Aprovechando la ladera de la colina Petřín sobre la que se ubica, el jardín Vrtbovská, Vrtba para los amigos, va repartiendo el lujo y la jardinería de alta alcurnia a lo largo de las distintas terrazas que lo componen. Que no te dé flojera subir a lo más alto porque, te aseguro, la vista es de locos. Por cierto, solo está abierto de abril a octubre y la entrada cuesta 150 coronas, algo más de 6 euros.
El palacio de Wallenstein y su jardín
Poco o nada que envidiar tiene el palacio de Wallenstein y su jardín, otro de los espacios que hay que ver en Praga: ¡y sin pagar una corona! Detrás de esta verde maravilla está Alberto de Wallenstein, un adineradísimo noble, político y general que lideró ejércitos del lado católico durante la Guerra de los Treinta Años; batalla a la que, dicho sea de paso, no sobrevivió. En su legado quedó este complejo palaciego de más de 14 000 m2 con el que pretendía rivalizar, que se dice pronto, con el mismo Castillo de Praga. Su ambición le costó cara; el rey Fernando II lo mandó asesinar pensando que conspiraba para hacerse con el poder. Este terreno es hoy en día la sede del Senado de la República Checa, así que algunas de las salas del palacio, como el salón Principal o el de los Caballeros, solo se pueden visitar durante los fines de semana de abril a octubre con cita previa y guía.
Por suerte, sí que se puede acceder libremente a los jardines en estos mismos meses, suficiente para hacerte una idea del derroche de coronas que tienes delante. El espacio combina jardinería italiana, esculturas y un estanque con carpas que parece sacado de un cuadro renacentista. Uno de sus grandes atractivos es la sala Terrena, una estructura abierta con tres arcos gigantes decorados con frescos mitológicos. También te llamarán la atención los setos geométricos, los pavos reales que pasean por los senderos y, sobre todo, el muro artificial de estalactitas. ¿Localizas la cara de algunos de los animales que hay tallados entre las paredes de roca? A mí me costó un rato.
El muro de John Lennon
Más de cuarenta años de comunismo y censura dan para mucho, o para poco, según se mire, pero los checos, una sociedad luchadora y pacífica a partes iguales, encontraron en este muro del palacio del Gran Priorato de Malta un lugar para expresar sus amores y lamentos. A finales de 1980, tras el asesinato de John Lennon, alguien dibujó en esta tapia una lápida en honor al cantante, un símbolo mundial, que otros praguenses fueron completando con mensajes por la libertad, la paz y el amor. Al régimen comunista, por supuesto, no le gustaba nada de esto, así que borraba las pintadas, pero el muro siempre volvía a llenarse una y otra vez. Cuarenta años después sigue vivo, aunque ahora son los viajeros los que lo transforman cada día con sus mensajes más o menos profundos. Para mi gusto, la turistificación ha pervertido la idea con la que nació, pero no voy a ser yo el que censure a nadie.
El museo de Kafka
Hablábamos más arriba de Franz Kafka, el icónico y misterioso escritor checo que nació y pasó en Praga buena parte de su vida. De hecho, está enterrado aquí aunque murió en Austria. Como no podía ser de otra manera, el reconocido literato tiene su museo en la capital de Chequia desde 2005 y se encuentra en Malá Strana. Por cuestiones de agenda, todavía no he tenido tiempo de visitarlo, pero, según cuentan, ofrece una experiencia inmersiva que intenta acercarte al universo inquietante, absurdo y existencial del escritor. Esa vivencia comienza en la misma calle del museo, donde preside la estatua de dos hombres orinando sobre un mapa de Chequia, obra del escultor David Černý.
Otras obras de Černý que descubrir en Malá Strana
Ya que me sacas el tema de David Černý, decirte que en el mismo Malá Strana puedes ver otras obras de este tipo tan genial. Frente al edificio Tyršův, la sede del club deportivo Sokol, se encuentra una estatua cinética en honor a Věra Čáslavská, la deportista más laureada de la historia de la extinta Checoslovaquia. También puedes ver algunos de los bebés gigantes que conforman su obra Miminka en la isla Kampa, de la que ha llegado el momento de hablar.
La isla Kampa
Otro sitio icónico que visitar en Praga es la isla Kampa, un trocito de Malá Strana separado del resto por el Čertovka, un canal que se traduciría como del Diablo. La verdad es que la isla tiene poco de diabólica ya que, entre las fachadas bonitas, los árboles y los molinos que aprovechan el canal, dan ganas de quedarse. Bueno, igual es por lo de la tentación del diablo, ¿no?
Qué ver en Praga en la Ciudad Vieja (Staré Město)
Ahora sí, cambiamos de orilla para llegar a Staré Město, el barrio con más ajetreo turístico. Esta Ciudad Vieja empezó como un conjunto de asentamientos de comerciantes atraídos por el movimiento que traía el Castillo y, con el tiempo, se convirtió en el centro social y económico en la etapa medieval. Para facilitar la preparación de tu itinerario por Praga, voy a organizar la ruta según la ubicación de cada punto en la medida de lo posible.
El puente de Carlos IV
Aunque hay más de una decena de puentes que cruzan el río Moldava en su paso por la capital checa, ninguno tiene la importancia y el renombre del de Carlos IV, el más antiguo conservado de la ciudad. Fue construido por orden del propio Carlitos entre 1357 y 1402 para sustituir al puente de Judith, que ya conectaba la Ciudad Vieja con Malá Strana desde finales del siglo XII. Con más de 500 metros de largo, ofrece en su recorrido una “exposición” al aire libre de treinta esculturas y estatuas que empezaron a colocarse ahí desde finales del siglo XVII. Eso sí, ninguna de las que ves son las originales, ya que estas fueron resguardadas en museos y sustituidas por réplicas para evitar el deterioro.
Una de las estatuas más icónicas es la de San Juan Nepomuceno, la primera que fue levantada en homenaje a este santo católico de origen checo. Sobre su martirio y muerte hay muchas dudas. Se cree que Nepomuceno fue mandado torturar por razones “políticas” por el rey Wenceslao IV, murió y su cadáver fue encontrado en el río, de ahí la estatua. Tampoco se tiene claro si sucumbió a la tortura y luego lo tiraron al agua o si murió al lanzarlo desde el mismo puente. Sea como sea, dicen que si tocas su estatua tendrás suerte / volverás a Praga / ambas respuestas son correctas.
Las torres del puente de Carlos IV
Como ya he comentado, un buen plan en Praga es subirse a cualquiera de sus tropecientas torres para verla desde arriba, que siempre cumple. Pues bien, solo en el puente de Carlos hay tres, dos en el lado de Malá Strana y una en la Ciudad Vieja. La del Puente de la Ciudad Vieja es de estilo gótico tardío y fue concebida como un arco del triunfo de los reinados de Carlos IV y su hijo Wenceslao IV. La entrada al mirador de la torre cuesta 250 coronas, unos diez euros, y te ofrece una buena perspectiva, aunque las hay mejores.
La plaza de la Ciudad Vieja que ver en Praga
La plaza de la Ciudad Vieja es el centro neurálgico de la capital, pero es que no ha dejado de serlo desde hace casi diez siglos, ya que aquí se formaban los primeros mercados entre los comerciantes que vivían en el territorio y los que estaban de paso. Rodeada de edificios de estilos gótico, barroco, renacentista y rococó, esta plaza ha sido testigo de la historia de una ciudad y lo seguirá siendo. Estos son algunos de sus lugares más icónicos.
El antiguo ayuntamiento de Praga
Con idea de satisfacer las necesidades de la cada vez más grande comunidad de la Ciudad Vieja, el rey Juan de Luxemburgo autorizó la creación de este ayuntamiento a comienzos del siglo XIV. Al principio este órgano de gobierno se instaló en la casa del comerciante Wolfina od Kamen, pero con el tiempo fue adquiriendo y conectando otros edificios adyacentes hasta llegar a la dimensión actual. Si quieres visitarlo, el precio de la entrada es de 350 CZK, unos 14 euros. ¿Y qué te vas a encontrar?
La capilla de la Virgen María
Hay varios espacios transitables en el interior, pero los más importantes están conectados el uno con el otro. La capilla de la Virgen María se utilizaba para celebrar actos religiosos antes de las reuniones políticas y fue diseñado por Peter Parler (no confundir con Peter Parker), el mismo arquitecto de la catedral de San Vito, el puente de Carlos IV o la Ciudad Nueva… ¡vaya genio! Como curiosidad, a su lado puedes ver las figuras de los apóstoles esperando su turno para salir cuando el reloj astronómico marca la hora en punto.
La sala Municipal y la Antigua Sala del Consejo
Pero de religión no solo vive el hombre, por eso junto a la capilla hay dos espacios utilizados para fines políticos. Especialmente destacable la Antigua Sala del Consejo, conservada casi como tal desde su creación en el siglo XV. Desde aquí se produjo otra de las defenestraciones de Praga: menuda afición tenían los checos de tirar a gente por la ventana.
El mirador de la torre del Ayuntamiento
Si por alguna razón pagaría la entrada del ayuntamiento es para subir a la torre, ya que sus 70 metros de estructura ofrecen una buenísima perspectiva de Praga y de su plaza. La cima la podrás alcanzar en ascensor (100 coronas más) o a través de una rampa espiralada, por lo que es una subida apta para todos los públicos.
Orloj, el famoso reloj astronómico de Praga
Y, ¡tachán!, llegó la hora, nunca mejor dicho, del que seguramente sea mayor icono turístico de la ciudad, un reloj astronómico que lleva girando desde 1410, lo que le convierte en el más antiguo del mundo en funcionamiento. Mirándolo puedes saber la posición del sol y la luna, la fase lunar, el mes del año, las constelaciones del zodiaco… ¡ni un “smartphone” se atreve a tanto! Por si fuera poco, cada hora en punto entre las 9 y las 23 h. salen a desfilar los doce apóstoles, aunque también puedes ver a la Muerte tocando una campana, la Avaricia agitando dinero, la Vanidad mirándose a un espejo o el gallo dorado que da la hora. Como comprenderás, no hay viajero que se pierda este espectáculo, por lo que es habitual que se monten buenas verbenas en la plaza. Aunque sea parte del antiguo ayuntamiento, el reloj da a la calle y puede verse desde la plaza sin pagar por ello. A nosotros nos ofrecieron una vista privilegiada desde un salón privado del restaurante 420, situado justo en frente, pero era parte del programa organizado por la oficina de turismo y no es de acceso libre. Pero si quieres comer ahí y luego pedirle permiso… quién sabe.
La iglesia de Nuestra Señora de Tyn
Otro edificio que vas a ver seguro en la plaza de la Ciudad Vieja es la iglesia de Nuestra Señora de Tyn, ya que las dos torres de 80 metros de su fachada gótica se cuelan en cualquier panorama. Por dentro la iglesia es de estilo barroco porque fue restaurada en el siglo XVII tras ser dañada por un rayo. Se puede visitar gratuitamente así que aprovecha.
Otros lugares que visitar en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga
Todavía no hemos salido de la plaza y aún quedan cosas por hacer. Allí mismo te encontrarás la estatua de Jan Hus del que he hablado en la parte de historia, la iglesia de San Nicolás, no confundir con la homónima de Malá Strana, la casa del Minuto (u Minuty) donde Kafka estuvo buena parte de su infancia, o el palacio Kinský, una de las sedes de la Galería Nacional de Praga.
La torre de la Pólvora
Fuera, pero muy cerca de la plaza de la Ciudad Vieja, al final de la también popular calle Celetná se alza esta torre gótica del siglo XV apodada así porque se usó para almacenar pólvora dos siglos después. Si te apetece tener otra vista de Praga desde lo alto de sus más de 40 metros, puedes hacerlo pagando las 200 coronas que cuesta la entrada, algo más de 8 euros.
La Casa Municipal de Praga
Si cruzas bajo la torre de la Pólvora llegarás hasta la plaza de la República, la frontera entre la Ciudad Vieja y la Nueva. Y ahí, quieras o no, tus ojos se van a ir directos a la fachada de la Casa Municipal, uno de los edificios modernistas más icónicos de Praga. Construido a principios del siglo XX, su interior alberga la sala Smetana, una sala de conciertos que te dejará con la boca abierta, aunque nadie toque. Pero además de su belleza, la Casa Municipal ha pasado a la historia del país por ser el lugar donde se proclamó el nacimiento de Checoslovaquia tras la disolución del Imperio Austrohúngaro. Si quieres visitarlo por dentro, puedes contratar un tour guiado por 320 coronas checas, unos 13 euros, o pagar la entrada de algún concierto y así vivir la experiencia completa. Nosotros no hicimos una cosa ni la otra, pero comimos en el Plzeňská restaurace, situado en el interior, por lo que pudimos ver algo del edificio, pero no la sala Smetana. ¡Pendientísimo para la próxima!
El Teatro Estatal que ver en Praga
Lo que sí que pudimos ver por dentro, y me fascinó, fue el Teatro Estatal, ubicado en la calle Rytirska, en plena Ciudad Vieja. Esta preciosidad de edificio terminado en 1783, fue mandado construir por el aristócrata František Antonín con la idea de acercar la cultura a los habitantes de Praga. Teniendo en cuenta que solo cuatro años después el mismísimo Wolfgang Amadeus Mozart estrenó aquí su ópera Don Giovanni, está claro que el edificio cumplió el objetivo para el que fue concebido. Desde entonces, son muchos los músicos, dramaturgos, actores y artistas en general que han pasado por este escenario que se conserva casi tal cual vio la luz. Si quieres acceder, puedes sacar entradas para algún espectáculo, planazo, o contratar la visita guiada que cuesta 260 coronas checas, unos 11 euros. Eso sí, horarios y plazas no hay muchas, de modo que te dejo directamente la web oficial para que veas si puedes encajarlo.
El mercado Havel (Havelské tržiště)
Muy cerquita del Teatro Estatal está el mercado al aire libre más antiguo que ver en Praga, el de Havel, cuyas primeras ventas se remontan al siglo XIII. Aunque en sus orígenes era un mercado de productos agrícolas para los locales, en la actualidad se ha transformado en un lugar principalmente turístico, con puestos de suvenires y de recuerdos varios.
Viselec, el homenaje de Černý a Sigmund Freud
De camino al Clementinum, un sitio al que tienes que ir sí o sí, toma un desvío por la calle Husova y no dejes de mirar hacia arriba, con cuidado de no tropezarte, hasta que veas esta particular estatua de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, a quien David Černý puso guindado de una viga. La interpretación más extendida es que representa la eterna dicotomía humana entre aferrarse o soltar, pero con Černý nunca se sabe.
Clementinum, otro espacio “astronómico” en la capital checa
Dejamos a Freud colgando y vamos al Clementinum, el segundo complejo de edificios más grande de la capital solo por detrás del Castillo de Praga. Tan extenso es que los jesuitas, sus promotores, tardaron 150 años en construirlo sobre los restos de un antiguo monasterio dominico. Este complejo que en su día fue un colegio de esta orden religiosa, está actualmente copado por la Biblioteca Nacional de la República Checa y por el Instituto de Meteorología, pero tiene algunos espacios de acceso turístico previo pago de las 380 coronas que cuesta la entrada, unos 15 euros.
La biblioteca barroca más sobrecogedora de Praga
Unos ¡¡20 000 libros!! se aglutinan en una impresionante sala barroca que hay en el Clementinum. No es su único atractivo: sus techos abovedados están decorados por los frescos del pintor Jan Hiebel. Tampoco desmerecen los globos terráqueos que presiden el centro de la sala. No he visto tantas, pero no me extraña que se diga que podría ser una de las bibliotecas más bonitas del mundo. Lástima, y menos mal, que solo se puede ver desde lejos.
La torre astronómica del Clementinum
No es casualidad que el Instituto de Meteorología esté ubicado en este complejo, ya que el Clementinum lleva recogiendo datos del clima desde hace más de 250 años. Por este motivo se construyó aquí una torre astronómica en el siglo XVIII que hoy es uno de los mejores miradores de Praga, si no el mejor.
Josefov – Itinerario del barrio judío que ver en Praga
Aunque forma parte de la Ciudad Vieja, dejo un espacio entero solo para el barrio judío de Praga, ya que tiene contenido suficiente para dedicarle varias horas. La historia de los judíos en la capital checa no es, precisamente, un cuento de hadas. Su presencia está documentada desde el siglo X, pero han sufrido persecuciones, linchamientos y expulsiones a lo largo del tiempo. De hecho, vivían encerrados en este barrio por ley, lo que originó un gueto. Hubo que esperar a finales del siglo XVIII para que el rey José II otorgara a esta comunidad los mismos derechos que al resto de población y les permitiera salir, algo que solo consiguieron hacer las familias más adineradas. En 1850, Francisco José I, otro monarca, ordenó la reorganización administrativa de Praga, incorporando barrios y arrabales al núcleo principal. Esta normativa supuso la disolución de este gueto que pasaría a llamarse Josefov en honor a José II.
Sin embargo, por aquel entonces era un barrio pobre y muy complicado, tanto que a finales del siglo XIX decidieron tirarlo casi todo abajo como parte de un programa de saneamiento de la ciudad, dejando solo en pie las sinagogas históricas, el cementerio y algunos edificios emblemáticos. Después de este “lavado de cara” no exento de polémica, el siglo XX llegó con una sorpresa todavía más desagradable para esta comunidad: la Segunda Guerra Mundial. Según la enciclopedia del Holocausto, los nazis mataron a cerca de 80 000 judíos de los 120 000 que vivían en territorio checo. En la actualidad quedan menos de 2000 judíos en Praga y Josefov, curiosamente (o no) se ha convertido en uno de los barrios más exclusivos.
Puestos en contexto, vamos con lo que puedes visitar en el barrio judío ordenado tal y como la guía nos recomendó hacer el recorrido. AVISO IMPORTANTE: la entrada a las sinagogas no es libre, sino que tienes que comprar un ticket combinado de 600 coronas checas (unos 25 euros) para visitarlas. Aquí te dejo un tour guiado en español con entradas incluidas por si prefieres que alguien te lo cuente.
Sinagoga Maisel
Nuestra visita comenzó en Maisel (Miselova), una sinagoga construida a finales del siglo XVI, pero que ha tenido que ser reconstruida en numerosas ocasiones, la última a principios del XX al estilo neogótico. A mí me pareció la más sencilla, pero tiene un pequeño museo sobre el judaísmo donde puedes ver, entre otras cosas, cómo era el barrio antes de que lo tiraran.
Sinagoga Española, la más espectacular que ver en Praga
Se le conoce como la sinagoga Española por su diseño interior de estilo morisco, inspirado en la Alhambra. Y aunque su belleza no es comparable con la de la maravilla granadina, es la más bonita y la más “nueva” de las seis que hay en Josefov. Además de disfrutar de su arquitectura, dentro también puedes ver una pequeña exposición sobre la historia de los judíos en Bohemia y Moravia.
Sinagoga Pinkas
La sinagoga Pinkas, del siglo XV, funciona hoy como memorial para los casi 80 000 judíos que se cobró el nazismo solo en Checoslovaquia. En cada hueco de sus paredes están escritos los nombres y las fechas de nacimiento y muerte de los fallecidos. Por si fuera poco, en la planta superior hay una exposición con dibujos hechos por niños del gueto de Terezín sobre la guerra. A mí me dejó sin palabras y me hizo pensar en cómo un pueblo que ha sido víctima de semejante genocidio es capaz de actuar como verdugo de otro pueblo 80 años después. Pero ese no es el tema de este blog, ¿no?
El antiguo cementerio judío
Como Josefov fue durante años un gueto del que los judíos no podían salir, aquí se desarrolló un cementerio donde, se calcula, podría haber restos de hasta 100 000 personas repartidos en 12 capas. Tuvo que ser de nuevo el rey José II el que prohibiera el uso de cementerios del interior de la ciudad por temas de higiene y ordenara la creación de nuevos camposantos en el, por entonces, extrarradio de Praga. Por eso, en el antiguo no vas a encontrar la lápida de Kafka ni de las víctimas del holocausto en ninguna de las 12 000 losas de piedra sobre las que la naturaleza se abre paso.
Vieja-Nueva, la sinagoga más antigua que visitar en Praga
Terminamos este vaivén por el barrio judío en la sinagoga Vieja-Nueva, la más antigua en activo de Europa con sus más de 700 años de vida. Sus paredes de piedra de estilo gótico han sobrevivido a inundaciones, incendios, ataques y al susodicho saneamiento de finales del XIX. Solo se permite visitar la nave principal, pero hay una leyenda que cuenta que en el ático se encuentra el Golem de Praga, una criatura de arcilla creada por el rabino Judah Loew (no confundir con Jude Law) para proteger a la comunidad a finales del siglo XVI, aunque no se han hallado restos en distintas expediciones.
Itinerario en la Ciudad Nueva de Praga
¿Pero aún no hemos terminado? No, amigo, todavía hay más cosas que ver en Praga. Uno de esos sitios es precisamente este distrito, que, al contrario de lo que puede parecer por su nombre, tiene casi 700 años a las espaldas. Carlos IV, quién si no, fundó la Ciudad Nueva a mediados del siglo XIV para expandir una capital de Bohemia que por entonces vivía un auge económico y demográfico. El rey diseñó Nové Město, su nombre en checo, con amplias avenidas, grandes plazas de mercado y calles rectas, algo poco habitual en la Edad Media. Uno de sus objetivos era conectar las ciudades históricas y redistribuir el comercio, ya que la Ciudad Vieja estaba abarrotada. Por ello se incentivó a la población checa a mudarse ahí, algo que hicieron mayormente las clases bajas. Con el tiempo fue ganando importancia y en el siglo XIX se convirtió en el núcleo cultural de Praga, con la construcción de teatros, museos y edificios residenciales de estilo Art Nouveau. Un siglo después pasó a ser el centro de las celebraciones y protestas de los checos, pero eso lo detallo a continuación. Actualmente es uno de sus barrios con más vida comercial, cultural y turística.
La plaza de Wenceslao, el termómetro de la capital
En el corazón de la Ciudad Nueva se encuentra la plaza de Wenceslao, que es, en realidad, un bulevar de 750 metros de largo sin el que sería imposible entender la historia reciente de la República Checa. Aquí, entre otras cosas, se celebró la creación de Checoslovaquia tras la Primera Guerra Mundial; la expulsión de los nazis y llegada de los comunistas tras la Segunda; los intentos de hacer un “socialismo con rostro humano” que fueron cortados por los tanques en la llamada Primavera de Praga de 1968; y la definitiva independencia del país tras la Revolución de Terciopelo de 1989.
Mi amigo Diego y mi yo joven en la plaza de Wenceslao de Praga en 2012
Vamos, que el allí presente San Wenceslao, patrono de la República Checa, no ha necesitado volver a la vida para ver cómo sus queridos paisanos han conseguido todo lo que se han propuesto sin derramar una gota de sangre. En los últimos años, menos convulsos, la plaza de Wenceslao es un lugar de paseo obligado para lugareños y foráneos.
El Museo Nacional de Praga
Ya que estás en la plaza de Wenceslao, ve a la parte alta y echa un vistazo al Museo Nacional, el más grande del país. Aunque el museo como tal fue fundado a principios del XIX, en las postrimerías de ese mismo siglo lo llevaron al edificio que nos atañe, construido al estilo renacentista por el arquitecto Josef Schulz. En su fachada sobresale una gran cúpula de más de setenta metros de altura a la que se puede acceder para disfrutar de otra bonita panorámica de la ciudad checa.
El interior del Museo Nacional
Al margen de la cúpula, merece la pena entrar y ver los más de veinte millones de piezas que hay repartidas en colecciones de historia, arqueología, paleontología, mineralogía, zoología y antropología, además de numerosas exposiciones temporales. Si me tengo que quedar con algo, y mira que es difícil, solo por poder subir la escalera que da acceso al vestíbulo principal ya sale a cuenta pagar las 360 coronas checas, unos 15 euros, que cuesta la entrada. Por eso y por todo lo demás, el Museo Nacional es uno de los imprescindibles de Praga.
El palacio de Lucerna
En una de las bocacalles de la plaza de Wenceslao está el palacio de Lucerna, uno de los primeros “centros comerciales” que se abrió en Praga. Terminado hace más de 100 años, este pasaje que combina el modernismo y el Art Nouveau acoge en su interior un cine, un bar, alguna cafetería, tienda… y una estatua del siempre atrevido David Černý, que en esta ocasión decidió montar al “Wences” en un caballo muerto y bocabajo.
Otras obras de David Černý que visitar en la Ciudad Nueva
Aprovecho que me has vuelto a sacar el tema de David Černý para decirte que en la Ciudad Nueva se ven otras de sus esculturas más famosas, así que puedes incluirlas en tu itinerario por Praga: no te dejará indiferente.
Las mariposas, el delicado equilibrio entre la paz y la guerra
Seguimos de centros comerciales, aunque este bastante más moderno, porque en la fachada del Máj Národní se sitúa otra de las “locuras” de Černý, un avión de combate con alas de mariposa o una mariposa con cuerpo de avión, como prefieras. Según su versión, con ella quiere representar la delgada línea que separa la guerra de la paz además de homenajear a los aviadores checoslovacos que lucharon contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
La cabeza de Franz Kafka
Si alguna de las obras de Černý me dejó, con perdón de la expresión, con el culo torcido fue la cabeza de Franz Kafka de 39 toneladas que hay junto al edificio Quadrio. Y no me impresionó tanto por las dimensiones sino porque es una muestra de arte cinético, es decir, se mueve. Durante quince minutos por cada hora en punto puedes ver como la cabeza se “metamorfosea”, un presumible guiño a la obra y a la mente del prestigioso autor checo.
La Casa Danzante que ver en Praga
Dejamos a Černý tranquilo, pero no nos alejamos demasiado, ya que cerquita de la escultura de Kafka está la vanguardista Casa Danzante, un edificio diseñado por el arquitecto Vlado Milunić junto al siempre creativo Frank Gehry. Desde 1996, Ginger (Rogers) y Fred (Astaire), como el estudio apodó al edificio, bailan pegados junto a las aguas del río Moldava.
El río Moldava, otro imprescindible de la capital checa
Ya que hemos llegado hasta la ribera, voy a dedicarle un espacio al río que la atraviesa. Y es que Praga no estaría donde está y no sería como es sin el Moldava. Y aunque se colará en tus fotos de una forma u otra, yo te recomiendo ir más allá y navegarlo. Nosotros lo surcamos un par de veces, una como parte de la experiencia en el Four Seasons que, dado el precio, es inasumible para el ser humano medio…
… y otra mucho más asequible y que me cautivó: una cena al atardecer con música en directo. Mientras se escondía el sol, pudimos ver desde el barco algunos de los sitios más icónicos de Praga…
…para luego cenar y disfrutar de las vistas nocturnas de la capital. Aunque no es el mismo que hicimos nosotros, aquí puedes reservar uno de características muy parecidas. ¡¡200 % recomendable!!
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Los parques más bonitos de Praga
No puedo seguir hablando de Praga sin hacer una mención especial a sus parques, otra de las razones por la que esta ciudad me «flipa». Según su web oficial, más de la mitad de la urbe son zonas verdes y aunque yo no lo he medido, me lo creo. A poco que salgas y camines vas a encontrar algún espacio natural donde respirar aire limpio. Además de los ya mencionados jardines del Castillo, de Wallenstein y de Vrtbovská, te recomiendo que te des una vuelta por la colina Petřín junto al barrio de Malá Strana, por el parque de Letná y sus inmejorables vistas y por Stromovka, el parque público más grande de Praga fundado como coto de caza real en el siglo XIII. En mi última estancia en la capital combinamos los dos últimos en una ruta en bici y, la verdad, fue una pasada.
Vyšehrad, la otra gran fortaleza que ver en Praga
Y si pensabas que habíamos acabado, me toca abrir un nuevo melón, ya que a unos tres kilómetros al sur del meollo turístico hay otra gran fortaleza que llegó a hacer competencia al mismísimo Castillo. Estoy hablando de Vyšehrad, un complejo amurallado cuyos primeros restos datan de finales del X, aproximadamente un siglo después de la fundación del mencionado Castillo. Aquí trasladó el rey Vratislao II su residencia y lo convirtió en uno de los principales centros políticos y religiosos del reino de Bohemia. Años después, Carlos IV, el de siempre, lo hizo más grande y lo conectó a las murallas de la Ciudad Nueva. El declive de Vyšehrad llegó con las guerras husitas, cuando fue conquistada y saqueada hasta quedar prácticamente en ruinas. Durante la Guerra de los Treinta Años comenzó su transformación en una gran fortaleza barroca, una función militar que mantuvo hasta principios del siglo XX. Tras perder su utilidad defensiva, Vyšehrad se convirtió poco a poco en el tranquilo parque monumental que es en la actualidad.
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La basílica de San Pedro y San Pablo
Si algo salta a la vista de este complejo es la basílica de San Pedro y San Pablo, cuyas torres de casi sesenta metros se dejan ver desde muchos puntos de Praga. Sin embargo, como en tantas otras cosas en la vida, lo más bonito está en el interior, ya que la combinación modernista de paredes pintadas y vidrieras a todo color seducen a cualquiera. Su aspecto actual responde a una gran restauración al estilo neogótico que realizaron entre finales del siglo XIX y principios del XX, ya que de la iglesia original, edificada a finales del siglo XI, apenas quedan unos pocos restos. Si quieres acceder a la basílica tendrás que pagar 130 coronas checas, unos 5 euros, pero ni lo dudes. ¡Es preciosa!
La Rotonda de San Martín
Para hacerte una idea de cómo pudo ser Vyšehrad en sus primeros años, en el recinto hay una iglesia que ha permanecido casi inalterable desde el siglo XI, aunque fue restaurada en el XIX. Estoy hablando de la Rotonda de San Martín (sí, se llama así, pero no es una rotonda como la de la entrada a tu pueblo), una de las construcciones románicas mejor conservadas de toda Praga. Para visitarla por dentro tendrás que ir con algún tour guiado o coincidir con alguna misa, así que lo más probable es que te tengas que conformar con su fachada, que no es poco.
El cementerio nacional de Vyšehrad
Al ladico de la basílica se encuentra el camposanto con más caché de Chequia. Y es que el cementerio nacional de Vyšehrad, creado en 1869, es el lugar de descanso de muchas de las grandes figuras de la cultura, la ciencia y la política nacional. Algunos de ellos, los más top entre los top, lo hacen en el Slavín, un mausoleo colectivo construido poco después para honrar a las personalidades más destacadas. La lista de estrellas es inmensa, pero no los vas a conocer si no eres un experto en la cultura del país, así que no te voy a atiborrar con más nombres, que bastante turra te he dado ya.
Itinerarios para Praga
Y lo prometido es deuda. Ahora que ya sabes todo lo que puedes ver en Praga, o al menos una buena parte, voy a hacer una propuesta de itinerarios adaptados a los días que puedas dedicarle. Grosso modo, te diría que, como mínimo, vayas un par de noches y visites la Ciudad Vieja, el Castillo y el barrio de Malá Strana, pero vamos por partes.
Qué hacer en un día en la capital checa
Si solo puedes ir un día, céntrate en la Ciudad Vieja y sus monumentos más importantes, cruza el puente de Carlos y date una vuelta por Malá Strana. Y poco más vas a poder hacer.
Qué visitar en un fin de semana
Si puedes sacar un par de días, entonces haz la Ciudad Vieja con el barrio judío, Malá Strana y una visita por el Castillo, lugar al que le puedes dedicar fácilmente una mañana entera. Si te sobra algo de tiempo, acércate entonces a la zona de la Ciudad Nueva.
Itinerario de tres días por Praga
Con tres días ya te va a dar tiempo a visitar la Ciudad Vieja incluyendo el barrio judío, Malá Strana, el Castillo de Praga y la Ciudad Nueva, entrando además en algunos de los edificios más interesantes como el Clementinum, el Antiguo Ayuntamiento, la Catedral de San Vito o el Museo Nacional. Al plan puedes añadirle también Vyšehrad y, como broche final, un crucero por el río Moldava, que te va a encantar.
Ruta de cuatro o más días
Si tienes cuatro días o más para dedicarle a Praga, creo que te puede dar tiempo a visitar todo lo que te he propuesto en este artículo. Eso sí, si planeas entrar a edificios, mira bien los horarios de apertura y cierre ya que hay algunos que echan la llave bastante pronto. Más allá de eso, aprovecha para hacer planes menos típicos, haz una ruta en bici, cena en algún restaurante especial, callejea sin rumbo, sal a algún bar por la noche… ¡y sácale todo el jugo a esta maravillosa capital!
Ahora sí, palabra, termino esta guía sobre qué ver en Praga esperando haberte transmitido toda mi fascinación por ella, que es muchísima. Porque si no es la ciudad más bonita del mundo, desde luego es una de las grandes maravillas de Europa. Si tienes dudas, sugerencias o se ha quedado algún otro tema en el tintero, aprovecha los comentarios. ¡Gracias por leerme!
Más artículos sobre el país en mi guía de República Checa.
(Post publicado originalmente el 13/06/12 y actualizado el 09/07/26).

















































































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Qué buena reseña. Me ha gustado y me ha hecho ponerme nostálgico del tiempo que vivi en Praga. Un saludo!
Sergio Otegui Palacios
Gracias por pasarte a comentar, Kim
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FRANCISCO
Excelente trabajo para viajeros y también me alegro que tu trabajo sea un disfrute y conocimiento, has empezado joven y con las ideas claras, disfruta y conoce mundo, es una maravilla, que sea tu trabajo el mayor disfrute y gozo. Saludos. Por cierto tienes algún trabajo sobre ciudades de España y como viajar (no siendo ya joven sino jubilado con una mochila con lo necesario que llevaria en ella? no iria mal si pudieras exponer dicha forma de viajar y también de conocer lugares maravillos en nuestra España, un abrazo y me alegro que disfrutes lo que haces, es una gran fortuna y has elegido estupendamente.
Sergio Otegui Palacios
¡Hola, Francisco! Gracias por tus palabras, hay mucho trabajo detrás de cada artículo de este blog, pero definitivamente merece la pena. De España he escrito poco, la verdad, cuando viajo por aquí lo hago de otra manera. Quizá esta guía te ayude un poco a planificar tus viajes. https://www.nadaincluido.com/consejos-de-viaje-generales/ ¡Un saludo!
Luis Giner Berengueras
Buenas tardes Sergio
Te felicito por tu trabajo en relacion a Praga, te doy las gracias porque estoy preparando un viaje a Praga para 3 matrimonios, 2 conocidos y el mio y me ayudado bastante el saber todos los lugares que hay que ver.
Yo le añadiria Vysehradd que tambien estoy preparando para verlo.
Gracias
Sergio Otegui Palacios
Hola, Luis. Recientemente estuve de nuevo en Praga y conocí Vysehrad y, definitivamente, merece muchísimo la pena. ¡Disfrutad del viaje!