8. Macedonia (II), pan con chocolate

Escrito por Sergio Otegui Palacios el . Posteado en Blog, Viaje a los Balcanes

Exterior del Makedonium (o Ilinden) en Krusevo (Macedonia)

Macedonia, la enésima confirmación de que para viajar no se necesita mucho dinero. Por 13 €/día/persona hemos estado viviendo en este país. Vale, no ha quedado otro remedio porque para variar hemos llegado al final de viaje con telarañas en los bolsillos… pero os podemos asegurar que hemos disfrutado lo mismo o más que cuando gastábamos alegremente. Ya sabéis, cuando viajas con poco vives mucho. Así ha sido la última etapa de nuestro viaje: Bitola y Krusevo.

Cartel de una tienda de zapatos en Bitola (Macedonia)

(15-07-15) La última vez que hablamos acabábamos de pasar unos días en la capital de Macedonia, Skopje y en Ohrid, un encantador pueblo junto un lago con el mismo nombre. Pero al cuarto día resucitamos, y tras varias jornadas de relax, retomamos el camino para aprovechar al máximo el poco tiempo que nos quedaba de viaje. Nuestra primera parada fue Bitola, una pequeña ciudad a escasos kilómetros de Ohrid a la que llegamos echándole dedo. Y sea por el cartel o por la divertida camiseta de plátanos de quien la portaba, poco tardaron en recogernos.

Haciendo autostop de Ohrid a Bitola (Macedonia)

Bitola

En verdad, nuestro paso por Bitola fue puramente logístico pero como teníamos que esperar 3 horas a que saliera el autobús a Krusevo (nuestro verdadero destino), aprovechamos para comer algo y hacer un rápido tour por la ciudad.

Comiendo una hamburguesa en Bitola (Macedonia)

Qué ver en Bitola

Vayas lento o rápido, ya te adelanto que en Bitola hay poquito que ver. Aunque a lo largo de nuestro viaje por Macedonia varios locales nos recomendaron que pasáramos por ahí, la realidad es que es una ciudad con poco gancho turístico.

Shirok Sokak, Bitola

El tour principal consiste en atravesar Shirok Sokak, la calle más céntrica y comercial de Bitola…

Calle Shirok Sokak en Bitola (Macedonia)

… hasta llegar a la Plaza de la Torre del Reloj

Plaza de la Torre del Reloj en Bitola (Macedonia)

… una agradable plaza que, como su propio nombre indica, es famosa por su Torre del Reloj (allí situada desde hace 200 años) y su estatua de Filipo II, quien fuera rey de Macedonia cuatro siglos antes de Cristo y padre de Alejandro Magno.

Estatua de Philip II en la Plaza de la Torre del Reloj de Bitola (Macedonia)

En ese mismo rincón de la ciudad está la Mezquita Yeni

Torre de la Mezquita Yeni en Bitola (Macedonia)

… y un parque en cuyo interior reina un Yin Yang de considerables dimensiones.

Símbolo del Yin Yang en el parque central de Bitola (Macedonia)

Puede que Bitola tuviera algo más que ofrecernos, pero nuestro ajustado horario poco más nos permitió que dar este breve paseo…

Fachada de un taller de motos en Bitola (Macedonia)

… e improvisar un espectáculo de magia junto a la estación. Desde allí, autobús y rumbo a Krusevo.

Bar de Bitola

Krusevo

Llegar a Krusevo fue pan comido. Macedonia es un país pequeño y estábamos lo suficientemente cerca de nuestro destino como para en una hora corta llegar a nuestro destino.

Krusevo (Macedonia)

Krusevo, la ciudad más alta de Macedonia (1350 m), es un destino con mucho gancho turístico en invierno por ser un punto logístico de referencia para los amantes del esquí.

Teleférico en Krusevo (Macedonia)

Evidentemente en verano poco pudimos esquiar, pero precisamente por su altitud Krusevo es un lugar estupendo para refugiarse de los calores estivales macedonios. Además del agradable entorno que nos rodeaba, lo mejor de Krusevo fue lo poco que pagamos por cualquier cosa. Por 5 euros por (poca) barba dormimos en este apartamento. Vale, sí, parecía sacado de Cuéntame, pero por ese precio como si hubiera sido el de Los Picapiedra.

Alojamiento en Krusevo

Por menos de 3 euros (persona) cenamos esa misma noche uno de los mejores platos que probamos en nuestro viaje: la Hunter’s Burger, una hamburguesa (del cazador) que contiene queso y beicon dentro de la propia carne. Jugosa, sabrosa, calórica y muy nutritiva.

Cenando una Hunter's Burger en Krusevo (Macedonia)

Entre que llegamos, nos situamos, nos instalamos y nos alimentamos, nuestro primer paseo por Krusevo fue nocturno…

Vista nocturna de Krusevo (Macedonia)

 … aunque dar una vuelta por ese pueblo bajo la luz de la luna es una experiencia muy agradecida.

Iluminación nocturna de la fachada de la Iglesia de San Nicolás en Krusevo (Macedonia)

La noche crea en los pueblos de montaña una atmósfera muy especial.

Vista nocturna de Krusevo (Macedonia)

En el estado casi onírico en el que volvimos a casa no nos costó nada coger el sueño.

Tienda de noche en Krusevo (Macedonia)

(16-07-15) Sin mucho estrés nos levantamos el día siguiente, y tras dedicar un par de horas a labores propias del blog, salimos a conocer Krusevo de día.

Vistas desde lo alto de Krusevo (Macedonia)

Nuestra primera parada, un extrañísimo monumento que no parábamos de ver anunciado en carteles y otros elementos publicitarios: El Makedonium.

Makedonium

Exterior del Makedonium (o Ilinden) en Krusevo (Macedonia)

Y diréis, ¿pero qué coj… es eso? Nos alegra que nos hagáis esa pregunta porque nosotros pensamos exactamente lo mismo al llegar. Por lo visto, el Makedonium o Ilinden es un monumento levantado en los años 70 en honor a todos los caídos en distintos combates del siglo XX que tenían como objetivo la liberación de Macedonia. En primer lugar contra Imperio Otomano, y más delante contra los nazis.

Exterior del Makedonium (o Ilinden) en Krusevo (Macedonia)

De hecho, el monumento por dentro tiene cierto aire de iglesia (muy moderna), un aspecto que lo refuerzan las coloridas vidrieras que iluminan su interior.

Interior del Makedonium (o Ilinden) en Krusevo (Macedonia)

Personalmente, de todo lo que han visto mis viajados ojos, sin duda es Ilinden es uno de los lugares que, para bien o para mal, más recordaré. Cuando nos recuperamos del estado de shock que ver aquella cosa nos provocó volvimos a pasear por el pueblo.

Vistas de Krusevo desde el interior del Makedonium (Macedonia)

Verdaderamente, Krusevo es un rincón con mucho encanto y con una atmósfera de tranquilidad que te atrapa.

Perro en la estación de autobuses de Krusevo (Macedonia)

Un pueblo de largas y empinadas cuestas en el que vayas donde vayas probablemente te toque subir más de la cuenta.

Iglesia de la Sagrada Trinidad en Krusevo (Macedonia)

El paseo por Krusevo me recordó al verano de mi infancia, a esas tardes que por mucho calor que hiciera…

Bebiendo en un fuente junto al Makedonium en Krusevo (Macedonia)

…nada te quitaba las ganas de salir a jugar.

Niño jugando en las calles de Krusevo (Macedonia)

Años en los que dónde no llegaban tus recursos llegaba tu imaginación…

Puerta tapada con capós de coche en Krusevo (Macedonia)

… o la de tus amigos.

Krusevo

Tardes de pan con chocolate.

Cachorro de perro en Krusevo (Macedonia)

En realidad, ese sabor a pan con chocolate me ha acompañado a lo largo de todo el viaje por los Balcanes y es que, en el buen sentido, estos países viven unos años atrás en el tiempo, todavía alejados de los estresantes devenires de la vida moderna.

Coche antiguo en Krusevo (Macedonia)

(18-07-15) Enchufado a este canal de reflexión pasé los dos últimos días de viaje, en los que poco hicimos más que abandonar Krusevo, volver a Skopje, comprar un anillo de boda, dirigirnos al aeropuerto…

Esperando en el aeropuerto de Skopje (Macedonia)

… y coger ese avión que nos devolvería en un par de horas a nuestra realidad cotidiana en España.

Esperando en el aeropuerto de Skopje (Macedonia)

Un viaje de vuelta tranquilo que, como siempre, aprovechamos para hacer balance de todo lo vivido a lo largo de la ruta.

Ruta de nuestro viaje por Croacia, Bosnia, Montengro y Macedonia

(Clica para ampliar la ruta)

Recordamos como hace más de un mes empezamos nuestras balcaciones subiendo nuestro primer escalón en Dubrovnik, una preciosa ciudad atrapada (junto a hordas de turistas) hace 600 años.

Puerto del Old Town de Dubrovnik (Croacia)

De Croacia saltamos a Bosnia, un país que recorrimos sobre ruedas y que nos sorprendió tanto por sus impresionantes montañas, ríos, bosques y paisajes en general…

Molinos de agua a las afueras de la ciudad de Jajce (Bosnia)

…como por sus ciudades, su sociedad y la fuerza de su gente, capaces de levantar tan rápidamente la moral de un país en el cual la guerra yugoslava hizo estragos.

Vistas desde el Yellow Bastion de Saravejo (Bosnia)

Nuestra ruta por Bosnia se terminó a la vez que nuestros días de coche alquilado, método de transporte que sustituimos por el autostop, la forma principal de desplazamiento que utilizamos a lo largo de Montenegro. Un país cuya costa es tan milimétricamente perfecta que parece que ha sido esculpida a mano…

Vista de la bahía de Kotor desde la iglesia Our Lady of Health (Montenegro)

… y cuyo interior nos dejó con muchas ganas de más.

Centro de urbano de Cetinje por la noche (Montenegro)

La última etapa de nuestro viaje le correspondió a Macedonia, lugar en el que iniciamos las verdaderas vacaciones de nuestras vacaciones en su polémica capital, Skopje, y en Ohrid, el ya mencionado pueblo junto al lago.

Vista de Ohrid desde lejos (Macedonia)

Y de esta manera ha terminado por pasar ante nuestros ojos cerca de 2500 kms de otro maravilloso viaje, otro mes de mochila a la espalda, cámara en la mano, plátanos en los bolsillos, sudor hasta el último rincón y sonrisa eterna en la cara.

En el lago Boracko Jezero (Bosnia)

Un viaje que ha sido a su vez una enorme lección de geografía y de historia, que nos ha permitido acercarnos, conocer, descubrir y sorprendernos con un pedacito de Europa siempre a la sombra de sus hermanos mayores, y que solo aparece en nuestras noticias con vídeos de pobreza, guerras y puentes bombardeados.

Stari Most de Mostar, el Old Bridge de esta ciudad de Bosnia

De los Balcanes me quedo con su belleza, con su variedad de paisajes, con su pureza, con su humildad, con su hospitalidad y sobre todo con su infinita capacidad de superación. Interiormente, otro mes de desarrollo cultural, social y personal, además de la enésima confirmación de que Nada Incluido puede ser un proyecto tan grande como nosotros queramos que sea.

Tres mochilleros pasean por las calles de Dubrovnik (Croacia)

Este mes el blog ha cosechado más de 12000 visitas (record absoluto) y más de 600 interacciones sociales a través de diferentes vías. Cifras que le acercan a uno a uno de sus grandes objetivos profesionales: que los viajes sean parte de mi ecosistema de vida. Tanto es así que os puedo asegurar que antes de que os deis cuenta alguno de este equipo estará otra vez con la mochila en la espalda. De momento, el blog no para aquí ya que de ahora en adelante semana tras semana publicaré contenido para las guías de viaje Nada Incluido. Hasta el momento, simplemente daros las gracias por acompañarnos en esta nueva aventura y desearos que sigáis disfrutando de las vacaciones tanto como lo hacíais durante aquellas tardes de verano de vuestra infancia. Aquellas tardes de pan con chocolate. Se abren los comentarios 🙂

Más información de utilidad en nuestra guía de viajes gratuita sobre Los Balcanes

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Sergio Otegui Palacios

Trabajo en El Fabricante de Nubes, una productora audiovisual en Zaragoza. Recorro el mundo con 20 € diarios, una mochila a la espalda y una cámara en la mano y os lo cuento en Nada Incluido, mi blog de viajes. Vídeo, fotografía, publicidad, viajes, lo que surja. How can I help you?

Comentarios (8)

  • Diegomeavilla

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    Muy buen final! Y buenos recuerdos! Como la cantidad de moscas que había dentro del makedonium o cuando estábamos haciendo auto-stop y un anciano se puso a nuestro lado a picar la calle jaja
    Esperando ya a la próxima! Un abrazo a todos!

    Responder

  • Lara

    |

    Os ha quedado un viaje chulísimo, haces que hasta las ciudades sean amigables, jejeje, y los Parques que hbéis visitado, mmm-…. otro viaje pendiente!!

    muchos besos para todos chicos!!

    Responder

    • Sergio Otegui Palacios

      |

      🙂 Hola, Lara! Pues sí, porque negarlo, ha salido otro viaje redondo 🙂 Países más que recomendables!! Gracias por el seguimiento y por el apoyo. Un beso!!

      Responder

  • Maricarmen Felipe

    |

    Recién llegada de vacaciones y casi tres semanas sin ordenador me encuentro con la sorpresa del final del viaje .
    Te tengo que felicitar como siempre, creo que cada viaje mejora tu forma de transmitirlo.
    muchos besos y esperamos el siguiente.

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    • Sergio Otegui Palacios

      |

      Gracias, Mari Carmen! 🙂 Al final, cada día me gusta más esto y me siento más cómodo con ello… y por eso consigo transmitirlo mejor 🙂 Gracias por acompañarnos durante la aventura!!

      Responder

  • Juanma

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    Os quedo muy guapo, ahora me gustaría preguntaros donde puedo comprar la camiseta de plátanos llevo mucho tiempo buscándola pero no la encuentro.

    Un cordial saludo.

    Responder

    • Sergio Otegui Palacios

      |

      Hola, Juanma! Me alegra que te haya gustado el viaje 🙂 Con respecto a la exitosa camiseta de los plátanos, nosotros la compramos en H&M en junio. Suerte en la búsqueda! Un saludo

      Responder

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Sergio Otegui Palacios

sergio@nadaincluido.com

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