9. Malmö bajo cero

Escrito por Sergio Otegui Palacios el . Posteado en Blog, Viaje a Laponia

Cenando en un tren cama de Estocolmo a Malmö (Suecia)

Estamos arruinados. Bueno, a ver, arruinados tampoco porque en nuestras huchas-cerdo españolas seguimos guardando algún ahorro. Pero lo que es la cuenta del viaje la hemos dejado a cero. La razón de nuestra crisis tiene nombre propio: Finlandia y Suecia. Recordaréis que nos lanzamos a la aventura con un presupuesto de unos veinte euros persona/día. Con ese dinero en Polonia, Lituania y Letonia se puede vivir como un conde, en Estonia como un marqués y en Finlandia y Suecia te da para vivir con un vagabundo.

Estatua de un Grifo en la plaza Gustav Adolfs torg, Malmö (Suecia)

Hemos pasado de dormir por diez euros la noche y comer de restaurante por cinco, a dormir por cerca de treinta euros y a comer fatal por diez. Por no hablar de los viajes: el jueves cogimos un tren de cincuenta euros billete. Para vivir de mochilero en los países nórdicos se necesitarían unos sesenta euros/día. Aun así, nuestra burbuja económica ha explotado el último día por lo que con que ingresemos un poquito más acabaremos el viaje dignamente. Eso sí, sobrevivir en Suecia con una cuenta en números rojos ha sido una experiencia… de mierda. Sentaos que os la cuento.

Turku

(31-07-13) La última vez que hablamos habíamos alcanzado Laponia, conocido al verdadero falso Papá Noel, devuelto nuestro bonito coche de alquiler y retomando la dura vida de mochila en espalda. ¿Os acordáis de Heini, la simpática autostopista a la que recogimos en la publicación anterior? Pues desde la distancia aún guardaba una sorpresa para nosotros: una cama gratis en Turku.

Con nuestras anfitrionas en una casa de couchsurfer en Turku (Finlandia)

Ellas son Elina (en la cama) y Siiri (en el suelo), las dos amigas de Heini que nos alojaron en su piso esa noche. Elina, de familia de artistas y con novio español, conoció a Heini en el teatro y combina sus estudios de historia, con su vida en el mundo de la farándula y con labores de limpieza de edificios. Siiri, su compañera de piso, estudia francés pero habla muy bien muchos idiomas.  Si hay algo que Finlandia se ha empeñado en demostrarnos estos días es el altísimo nivel de su sistema educativo. Con ellas dos tuvimos otra agradable experiencia Couchsurfing antes de embarcarnos rumbo a Suecia.

En el camarote del ferry que va de Turku (Finlandia) a Estocolmo (Suecia)

Ferry Turku – Estocolmo

(01-08-13) Aquí pasamos las primeras doce horas del jueves, en un camarote del ferry Turku (Finlandia) – Estocolmo (Suecia). Teníamos tanto cansancio acumulado en los últimos días que poco más hicimos además de dormir, comer y volver a dormir. El escaso tiempo en que estuvimos despiertos lo dedicamos a hacer un poco de turismo por el ferry, un barco más grande que algunas de las ciudades en las que hemos estado.

Bar en el ferry que lleva de Turku (Finlandia) a Estocolmo (Suecia)

De todo hay en estos cruceros de corta distancia: supermercados, bares, discotecas, terrazas, cines, salas de juegos, arena para mascotas, recreativos, restaurantes  y, sobre todo, máquinas tragaperras.

Máquina tragaperras en el ferry que lleva de Turku (Finlandia) a Estocolmo (Suecia)

Si algo no nos ha gustado de la sociedad finlandesa es su adicción por el juego. Es muy curioso pero en cualquier establecimiento al que entres en Finlandia está lleno de máquinas de este tipo. Lo más terrorífico de todo es que los menores pueden jugar si van acompañados de un adulto.

Edad permitida para jugar en Máquina tragaperras en el ferry que lleva de Turku (Finlandia) a Estocolmo (Suecia)

Estocolmo

No es nada raro encontrarte a padres iniciando a sus hijos en el peligroso mundo de las apuestas. Finlandia es un país impresionante y nos llevan años de ventaja en muchas cosas, pero la lacra que tienen con el tema del juego es para hacérselo mirar. Entre adictos y adicciones, llegamos a Estocolmo (Suecia) a mitad de tarde.

Puente sobre el río en Estocolmo, capital de Suecia

Poco tiempo pudimos dedicarle a la capital de Suecia pero lo que vimos nos gustó y nos dejó con ganas de más. Quizá en un futuro, si algún día nos aficionamos a las cosas caras.

Consultando la ruta en un puente de Estocolmo (Suecia)

Pero en ese momento no había tiempo de nada, a las 21:30 teníamos que coger un tren cama rumbo a Malmö. Lo llamamos tren cama porque así lo nombraban en la web pero la realidad es que cama sólo tenías si te gastabas unos 75 euros en el billete. Con 50 euros/persona nos dio para cuatro incómodos asientos en un vagón donde ni siquiera se dignaron a apagarnos la luz. Y donde, por supuesto, se escondía un bebé que no paraba de llorar. Destruidos, amanecimos en Malmö.

Vistas al Turning Torso desde la playa de Malmö (Suecia)

Malmö

(02-08-13) Llegar a una ciudad a las seis de la mañana es otra experiencia… de mierda. A pesar de nuestros innumerables intentos, no hubo forma de conseguir ningún Couchsurfing en Malmö. Tocaba apretarse el cinturón y pagarse algún hostal caro. Pero a esas horas nadie te quiere así que no quedó más remedio que dejar nuestras mochilas bajo recaudo y salir a curiosear.

Reflejo del Turning Torso en la playa de Malmö (Suecia)

Lo bueno del turismo de madrugada es que no hay nadie que te moleste. Más tarde descubrimos que por lo general en Malmö no hay nadie nunca. A pesar de nuestro agotamiento, la mañana nos cundió y pudimos dar un reconfortable paseo por la playa de Malmö, ver su archiconocida torre Turning Torso…

Vistas al Turning Torso desde la playa de Malmö (Suecia)

… y por alguno de sus innumerables parques. Otra cosa no, pero de parques bonitos en estos países andan sobrados.

En un molino de viento en un parque de Malmö (Suecia)

En cuanto pudimos, volvimos al hostal donde habíamos dejado las mochilas y esperamos religiosamente hasta que nuestra habitación estuviera lista. Allí dormimos una agotadora siesta y nos volvimos a recorrer la ciudad. En nuestro paseo vespertino aún pudimos descubrir algún otro impresionante…

En el Pildammsparken, en Malmö (Suecia)

… verde parque…

Arboleda en el Pildammsparken, en Malmö (Suecia)

… y algo de su casco urbano.

Atardecer en una calle de Malmö (Suecia)

Bonita ciudad, pero no vale lo que cuesta. En general, hemos tenido la sensación de que Suecia no vale lo que cuesta. Han sido sólo un par de días en este país pero ha sido todo muy diferente al resto de nuestra ruta. Tampoco ayuda que aquí no hayamos podido disfrutar de una experiencia Couchsurfing, que hayamos llegado con la cuenta en números rojos, que llevemos diez días malcomiendo en supermercados o que estemos ya tan bajos de fuerzas. Espero que en el futuro podamos volver y resarcirnos y sentir tantas cosas buenas como hemos sentido hasta ahora. Esta noche cogemos el avión hacia Girona. Ya sólo nos queda la vuelta, pero Nada Incluido no termina aquí. Todavía nos quedan muchas cosas para agradecer y no sé si tendremos palabras suficientes para hacerlo.

Todas las publicaciones de nuestro viaje hasta Laponia

(Esta publicación no es la original sino una recuperación de la misma. Para leer los comentarios y ver la original entra en A Laponia con chancletas)

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Sergio Otegui Palacios

Trabajo en El Fabricante de Nubes, una productora audiovisual en Zaragoza. Recorro el mundo con 20 € diarios, una mochila a la espalda y una cámara en la mano y os lo cuento en Nada Incluido, mi blog de viajes. Vídeo, fotografía, publicidad, viajes, lo que surja. How can I help you?

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