7. La noche blanca

Escrito por Sergio Otegui Palacios el . Posteado en Blog, Viaje a Laponia

Parando a estirar las piernas a la orilla de un río en Finlandia

En el último rincón del último pueblo de la última región de Finlandia también encontrarás a alguien que hable inglés. Da igual edad, da igual sexo, da igual clase social. Preguntar a un finlandés si habla inglés es como preguntar a un español en España si hay un bar cerca. El nivel educativo de esta gente deja todavía más en evidencia nuestro cutre nivel de inglés de libro de colegio.

También llama la atención su respeto por la naturaleza y el hecho de que las bicis en Finlandia no las dejen encadenadas a ningún sitio. Probad a hacer eso en España y me contáis. Aunque no es oro todo lo que reluce, ya que su clima extremo y su escasa densidad de población hacen esta sociedad un tanto fría. Por supuesto, hay excepciones: 

Con una finlandesa en una tienda de bicis de Tallín (Estonia)

Ella es Lempi, una chica finlandesa a la que conocimos en Tallin (Estonia). Bastó una conversación tonta sobre qué día de la semana era para que nos acabara ofreciendo su casa en Tampere (Finlandia). Lempi, con 25 años, ha vivido más de lo que muchos haremos en toda nuestra vida. Desde la mayoría de edad lleva viajando sola y gratis por el mundo, mediante autostop Couchsurfing. A su lado nosotros somos una parodia de mochileros. Fue en su casa donde pasamos nuestra primera noche en Finlandia.

(25-07-13) Nuestra última publicación terminó en Turku (Finlandia) donde acabábamos de recoger nuestro coche de alquiler. Pues bien, una vez con las llaves en nuestro poder…

Recogiendo nuestro coche de alquiler en Turku (Finlandia)

… nos dirigimos a Tampere, donde nos esperaba el hogar de la ya mencionada Lempi pero sin Lempi.

Fachada de la casa de nuestros anfitriones en Tampere (Finlandia)

Sin problema, telefónicamente nos dio las indicaciones de en qué maceta podríamos encontrar la llave para entrar. Lo más normal del mundo. En su preciosa casa de madera nos encontramos con Janne, uno de sus cuatro compañeros quien, una vez superada la sorpresa inicial (no fue muy grande, debe de estar acostumbrado), nos enseñó nuestra nueva casa y nuestra nueva cama. 

En la habitación de nuestra anfitriona en Tampere (Finlandia)

Cada cual a su manera pero todos nos quedamos bastante impresionados de lo que vimos ahí dentro. Era como una comuna hippie pero sin hippies ni comunas. Dentro de esas cuatro paredes todo era de todos.

Comida para todos en la cocina de nuestra anfitriona en Tampere (Finlandia)

Por haber había hasta un folio en el que quedaban recogidas las normas y derechos de los invitados. Si tenéis algo de tiempo (y entendéis un poco de inglés), os invito a que lo leáis. No tiene desperdicio: 

Normas en una comuna hippie finlandesa

(26-07-13) Ahí pasamos la noche, como uno más, y de ahí nos fuimos sin ducharnos, como uno más. No había ducha. Me pregunto cómo hace esta gente para mantenerse limpios. De nuevo a la carretera, y tras otro largo día de viaje con alguna parada para descansar… 

Álvaro, Víctor y Diego en Finlandia

… llegamos a Kajaani, hogar de Tapsi.

Nuestros anfitriones en Kaajani (Finlandia)

La vida de este hombre también es para contarla. A sus sesenta y tantos años trabaja en el teatro y es el líder de una banda de rock de los 60. También tengo la teoría de que en Navidad se viste de rojo y reparte regalos a los niños del mundo. Esta información no la tengo contrastada, tan sólo su barba blanca y el hecho de que su casa esté absolutamente llena de cosas me invitan a pensar que eso es así.

Desván casa de Kaajani

Casualmente, esa noche en Puolanka, un pueblo “cercano” a Kajaani, iba a actuar Tapsi con su banda. Sobra decir que no nos lo perdimos. El recibimiento en el bar fue bastante duro: no había nadie y encima nos cobraron entrada y bebida a precio de oro. Cuarenta euros pagamos por los tickets (seis euros cada uno) y por cuatro bebidas (y eso a pesar de ganarnos el favor de una de las camareras). Cuando habría unas ocho personas en el bar, dio comienzo el concierto con una canción en nuestro honor: “La bamba”. Nuestro anfitrión y su banda suenan muy muy bien. 

Concierto en el Musta Kissa bar de Puolanka (Finlandia)

Poco a poco el garito se fue llenando aunque nosotros nunca conseguimos pasar a un segundo plano. Como si fuéramos una cuadrilla de monos, persona que entraba por la puerta, persona que “jugaba” con nosotros. Así pasamos la noche entre Elvis, los Beatles y Chuck Berry, bailando mal y bebiendo caro.

Concierto en el Musta Kissa de Puolanka (Finlandia)

Pero después de medianoche vinieron los macarras del lugar, se enrareció el ambiente, y tuvimos que acabar por irnos para no acabar a tortazos con alguno. Lo más curioso es que cuando entramos al pub era de día (22:30) y cuando salimos (02:00) ya había amanecido. Los finlandeses llaman a este fenómeno la noche blanca, algo común en los veranos de este lugar del mundo. Pese a la luz, nada nos impidió dormir.

(27-07-13) Tras recoger nuestras pertenencias y ducharnos en una sauna que el propio Tapsi había montado en su desván…

Sauna finlandesa en Kaajani

…seguimos nuestra ruta hacia Rovaniemi, la capital de Laponia. 

Aparcados en una carretera del norte de Finlandia

Esta es la típica carretera finlandesa. Buen asfalto y bosques y lagos alrededor. Como curiosidad, en algunos puntos del país las carreteras se ensanchan y sirve como pista improvisada para aterrizajes de emergencia. Y conforme más al norte estás, más espectaculares se vuelven los recorridos… y más renos te encuentras. En nuestro camino a Rovaniemi se nos cruzaron más de una decena de estos presuntamente simpáticos animales. 

Renos junto a una carreta del norte de Finlandia

Con más calma que prisa llegamos a nuestro destino, donde pensábamos que podríamos dormir. Pero no, resulta que Rovaniemi ha sido designada como la ciudad oficial de Santa Claus y es imposible encontrar un sitio donde descansar por menos de treinta euros la noche. En Navidad Papá Noel es todo generosidad pero en verano es un sacacuartos. En qué vimos que en Rovaniemi las cuentas no salían de ninguna forma, nos acordamos de que nosotros siempre habíamos sido más de Reyes Magos y seguimos nuestro camino hacia el norte, hasta Sodankyla, el lugar desde donde ahora os escribimos.

Camping Sodankylä (Finlandia

Aquí hemos dormido en un bonito y barato camping cerca de la punta del país.

Nuestro bungalow en el camping de Sodankyla (Finlandia)

Ahora continuaremos nuestro viaje todo lo arriba qué podamos. Más allá de eso, sólo hay un Polo Norte. Oficialmente ahora amanece sin haber anochecido por lo que ahora sí que sí los días duran 24 horas de sol. De momento estamos disfrutando mucho de nuestro paso por Finlandia, de su gente y de sus costumbres, aunque estamos haciendo equilibrios económicos para poder llegar a fin de viaje. Lo mejor de todo es que el clima ha mejorado por lo que ya podemos decir, oficialmente, que hemos llegado a Laponia con chancletas. 

(Esta publicación no es la original sino una recuperación de la misma. Para leer los comentarios y ver la original entra en A Laponia con chancletas)

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Sergio Otegui Palacios

Trabajo en El Fabricante de Nubes, una productora audiovisual en Zaragoza. Recorro el mundo con 20 € diarios, una mochila a la espalda y una cámara en la mano y os lo cuento en Nada Incluido, mi blog de viajes. Vídeo, fotografía, publicidad, viajes, lo que surja. How can I help you?

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